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El once del gasógeno – Capítulo 5

Faltó solo un punto

 
José Luis Ramos Torres | 2 de agosto de 2016

El Recreativo gana en Tánger 1-3 y se pone a tiro del liderato antes de recibir al Cádiz. De izquierda a derecha: Mesa (accidentado a la vuelta), Trompi, Aguileño, Nin, Maside, Fernández, Gaspar Rubio, Millán, Osorio, Floro y Doménech

Accidente recreativista

Tras golear al Onuba en Los Cármenes (7-2), la siguiente jornada del calendario del grupo V de segunda, norteafricano-andaluz, llevaba al Recreativo a casa del colista, el España de Tánger, donde los rojiblancos no tuvieron ningún problema para conseguir una victoria más, 1-3. Pero el alegre regreso de tierras magrebíes pudo convertirse en una tragedia.

La expedición recreativista regresaba desde Algeciras en dos taxis y poco antes de llegar a Santa Fe, al parecer por una rotura en el sistema de la dirección, uno de los coches se estrelló contra un árbol y volcó. Por suerte, de los siete ocupantes (el directivo Juan Gómez Muros y los jugadores Mesa, Fernández, Maside, Trompi, Doménech y Millán) sólo Mesa resultó herido de consideración por cristales rotos que se le incrustaron en un ojo, por lo que tuvo que quedar encamado en el hospital de San Juan de Dios. Sus heridas le impedirán volver a alinearse en lo que queda de campeonato.

Es un gran hándicap para afrontar los tres partidos que faltan para terminar la liga, el primero de ellos en Granada frente al primer clasificado, el Cádiz, a dos puntos, que de ser vencido convertirá a nuestro equipo en nuevo líder por mejor golaveraje ya que de Cádiz nos trajimos un 2-2. El herido Mesa, otro de los fichados a mitad de temporada, estaba dando un excelente rendimiento en su puesto de extremo derecho y en Tánger fue el mejor.

A la vista de lo sucedido y para no debilitar al equipo, Martín Campos y Cristiá viajan urgentemente a Madrid y se traen a Timimi, que ya había sido pretendido antes de empezar la temporada. El canario Timimi era ya bastante veterano, pero había sido un gran extremo en el Betis que en 1935 ganó su único título de liga, cuando estaba en lo mejor de su carrera y le apodaban “bala verde”. Pertenecía en esos momentos al R. Madrid, de donde vino cedido.


Caricatura de Timimi cuando militaba en el Betis

El liderato está a tiro

Por fin llega a mediados de febrero la oportunidad de alcanzar al Cádiz. En la jornada 12, antepenúltima, tiene que visitar Los Cármenes. Hay un gran ambiente futbolero en la ciudad y desde una semana antes empieza a prepararse el gran acontecimiento.

La primera iniciativa, a cargo de un grupo de socios, es algo muy usual por aquellos años: iniciar una suscripción popular para premiar económicamente a los jugadores si son capaces de ganar al Cádiz, suscripción a la que pronto se unen los comercios ofreciendo regalos. También se prepara algo que es la primera vez en la historia del club que ocurre, la radiación del partido: Radio Granada, con el patrocinio de determinados comercios locales llevará a cabo esta primera retransmisión de un partido de fútbol de nuestro club. Por último, también se prepara algo que ya no sienta muy bien como es el establecer un suplemento para los socios, que deberán pagar 2,50 ptas. (mujeres y niños exentos), cosa que a muchos parece un abuso. Todavía no se había instaurado oficialmente la práctica de que cada temporada la directiva fijara uno o dos días del club; mejor dicho, todavía no se les llamaba así (día -o medio día- del club, jornada económica o pro cantera, etc), pero cada año sin falta se aprovechaba algún partido en el que estuviera garantizada una gran entrada para establecer suplementos obligatorios para acceder al campo. En esta ocasión, se comunica oficialmente por el club, el suplemento irá destinado a arreglo del campo.


No cabe un alfiler para recibir al Cádiz. La victoria colocará al Recreativo como nuevo líder 

Recreativo 2 Cádiz 1

La excepcional foto que va delante se publicó en primera página del diario Patria de 20 de febrero de 1940 y está tomada en los prolegómenos del partido jugado dos días antes en Los Cármenes. A las tres y media de una tarde primaveral a pesar de estar a mediados de febrero y con el campo a reventar de público, posan para la prensa gráfica los once rojiblancos recreativistas que están a punto de enfrentarse al Cádiz con el liderato como premio si son capaces de imponerse a los amarillos. Esta magnífica foto, tomada desde la portería de la cárcel del viejo estadio, es en blanco y negro pero rezuma luz y color (y sabor), y da testimonio de lo que fue una sin par panorámica granadina, lamentablemente ya desaparecida como tantas, macizada de cemento y ladrillo, sacrificada en aras de una especulación cegata que troca lirismo y singularidad para todos por adocenamiento y fealdad en beneficio de unos pocos, algo tristemente aplicable a otros muchos bonitos paisajes granadinos ya irrecuperables.

Según la prensa, 17.000 personas (es de suponer que todas de pie) abarrotaron Los Cármenes aquel domingo 18 de febrero de 1940 en que el Recreativo derrotó 2-1 al Cádiz y se hizo con el primer puesto del grupo V de Segunda división a falta sólo de dos jornadas para concluir la liga. Fue un partido épico y de los que hacen afición, por emplear dos tópicos muy futboleros. Se adelantaron los gaditanos por medio de su mejor hombre, un futuro granadinista, Liz, pero derrochando entusiasmo, la nota más característica del Recreativo 39-40, los rojiblancos le dieron la vuelta al marcador en un minuto con dos goles de Nin y se anotaron los dos puntos y el liderato, a pesar de jugar casi una hora en franca inferioridad ya que Aguileño sufrió fractura de clavícula en un choque fortuito y Maside fue expulsado por el árbitro (porque sí, según la prensa local) Domínguez. Gaspar Rubio dio su mejor partido desde su incorporación y fue el conductor del juego recreativista. Jornada redonda en lo deportivo y en lo económico.


El mismo once de más arriba pero ahora posando de frente. 18 de febrero de 1940. Forma por líneas el Recreativo que venció 2-1 al Cádiz y se colocó líder. En primer término, defensas y portero, Millán, Floro y González; en segunda fila los medios: Maside, Manchado y Fernández; detrás, la delantera: Timimi, Nin, Trompi, Gaspar Rubio y Aguileño

Desde Lanteira en burro

En los prolegómenos del Recreativo-Cádiz, antes del saludo protocolario brazo en alto de los miles de asistentes y los ¡vivas! y ¡arribas! de rigor, cosas comunes por entonces en todos los eventos que reunieran a más de cuatro o cinco personas, un representante del club Recreativo de Almería hizo entrega a Gaspar Rubio (como capitán) de un banderín. Desde las provincias vecinas habían viajado a Granada gran número de aficionados para ver el súper acontecimiento futbolero, entre ellos este club almeriense que patrocinaba el antiguo directivo recreativista de sus primeros años, José Boloix Villalba, teniente del Ejército destinado en Almería.

Entre los venidos desde lejos merece destacarse un hincha llamado Juan Gutiérrez, natural y vecino de Lanteira, quien salió el sábado de su pueblo en burro y atravesó toda Sierra Nevada para llegar a Granada a las doce del mediodía del domingo y asistir al partidazo. Con un ¡Viva Lanteira! cierra Ideal el apartado Chismorreos donde se comenta la hazaña de Gutiérrez.


25 de febrero de 1940, campo de América, Rácing de Córdoba 1 Recreativo 1. Era vital la victoria pero el empate supuso dejar el liderato al Cádiz en la penúltima jornada de liga. Floro, Carrillo, Trompi, González, Millán, Nin, Gaspar Rubio, Manchado, Santos, Fernández y Timimi

No pudo ser

Después de vencer al Cádiz estaba muy al alcance de la mano acabar la liga como campeón, única plaza que daba derecho a disputar liguilla de ascenso a Primera. Sólo quedaba jugar en Córdoba y recibir al Ceuta Sport en la última jornada. De haber ganado ambos no se hubiera escapado, pero la clave estuvo en que de Córdoba sólo pudimos traernos un empate a un gol mientras que el Cádiz se impuso en los dos que le quedaban y por un solo punto nos superó a pesar de derrotar el Recreativo en la última jornada 5-1 al Ceuta.

En Córdoba, cuyo equipo nada se jugaba, los días previos a la visita recreativista circularon unas octavillas en las que se acusaba a «elementos ligados al Recreativo de Granada» de haber sobornado a los jugadores cordobeses y al árbitro, octavillas que acababan haciendo un llamamiento a los aficionados tal que así: «…no permitid [sic] que se consumen los torcidos propósitos del Recreativo de Granada». Zubeldia dice en Patria que los panfletos no llevaban pie de imprenta y que sin duda no se habían impreso en Córdoba, y sugiere que su origen es Cádiz. Por esa razón los recreativistas y los granadinos en general (más de mil desplazados) fueron recibidos de mala manera en el polvoriento campo de América, con su terreno sin rastro alguno de hierba y lleno de hoyos, y las hostilidades para con los rojiblancos y los gritos a favor del Cádiz no cesaron en los noventa minutos, según cuenta Zubeldia.

Y en medio de ese mal ambiente ocurrió la lesión de Timimi, que fue el autor del único gol granadino, con fractura abierta de tibia y peroné izquierdos por entrada alevosa de un contrario (Castro, según Patria; Monasterio, según Ideal). Muy veterano como era el canario, esta grave lesión acabó por retirarlo definitivamente del fútbol profesional.

Cosillas relacionadas con el partido de Córdoba

Más de dos meses después, cuando el Cádiz había perdido toda opción de ascenso a Primera (subió el Murcia) en Patria, en su sección Mundillo Deportivo, se comentan varias cosas sabrosas acerca de lo que pasó en Córdoba: -que el Cádiz había primado a varios de nuestros rivales al enfrentarse al Recreativo, incluido el Racing de Córdoba; -que el responsable de las octavillas y del mal clima contra los nuestros en Córdoba no fue otro que el medio centro cadista Adorna (quien por cierto actuó en una ocasión a prueba en el Recreativo en un amistoso de Corpus frente al Arenas de Guecho, en junio de 1933); -que otro jugador, Bohórquez, así como el secretario cadista, habían sido sancionados por irregularidades; -que el periodista que firma esta sección “A.” (Zubeldia), Martín Campos y Valderrama habían recibido en aquellas fechas cartas anónimas «de literatura soez y chabacana»; - que en Cádiz se exhibió en un escaparate una botella de “Fino Recreativo” (un vino de Montilla que se comercializaba con ese nombre) con la inscripción «No por mucho madrugar amanece más temprano»; -que en Cádiz el Recreativo fue objeto de escarnio en coplillas callejeras; y más cosas por el estilo.


Recorte de prensa con un anuncio de Fino Recreativo'

Obras por doquier

El año 1940 en Granada se caracteriza porque a lo largo del mismo se iniciaron unas grandes e importantes reformas urbanas que trataban de cambiar la cara de la ciudad, especialmente de sus zonas céntricas, buscando adecentarla pero sin que perdiera su solera histórica. Son unas reformas impulsadas por el propio alcalde desde 1938, el camarada (así lo nombra siempre el diario nacionalsindicalista Patria) Antonio Gallego Burín, aunque la mayoría de ellas estaban ya previstas por los sucesivos ayuntamientos republicanos, que no dispusieron de tiempo ni de medios para llevarlas a cabo.

Granada está patas arriba en 1940. Las obras lo invaden todo y entre ellas es de destacar la que podemos ver en la foto coloreada de más abajo: el Darro, ese arroyuelo al que los granadinos hemos ascendido a la categoría de río (aunque en la foto sí que lo parece), pasa por un insólito Embovedado desembovedado, o sea, sin la bóveda propiamente dicha. Para poder ver algo parecido habría que remontarse a casi un siglo atrás, que fue cuando se llevó a cabo su cubrimiento para hacer más real aquello de agua oculta que llora, que dijo tiempo después Manuel Machado. No hacía ni dos años que se había perpetrado el último cubrimiento del Darro, desde el Puente de Castañeda hasta su desembocadura en el Genil trescientos metros más abajo, dando lugar a lo que años después se conoció popularmente como la Filomátic.


El Embovedado sin bóveda por obras de reforma

Ganivet en su día, 1896, ya había clamado contra esa, cuando menos, curiosa manía granadina taparríos, aunque se trate de un riachuelo como el Darro, y así dejó escrito en sus  artículos en El Defensor (recopilados después en forma de libro bajo el título «Granada la bella») que aquél que concibió la idea de cubrir el Darro, la concibió de noche, en una noche funesta para nuestra ciudad. Toda la razón llevaba don Ángel. No hace falta insistir en que para una ciudad eminentemente turística como es Granada y a la vista de los antiguos grabados y fotos del Darro a su paso por lo que en la actualidad es la calle Reyes Católicos y por la zona de Puerta Real, con esa medida cubreaguas se perdieron rincones muy pintorescos que de existir en la actualidad serían otro de los encantos de la, a pesar de desatinos como éste, muy encantadora Granada.

El principal pretexto esgrimido para llevar a cabo a mediados del siglo XIX el cubrimiento del Darro fue que éste era más cloaca cantarina que linfa espejeante, y en aras de unas inaplazables medidas sanitarias se había optado por la tabla rasa de poner un velo de piedra y cemento a las vergüenzas pestilentes que para las poco poéticas autoridades de la época significaba el Darro a cielo abierto por el corazón de la ciudad.

Está claro que al propio Darro nunca le gustó su impuesto encorsetamiento, y así, en mayo de 1887, en plena Puerta Real, el río escapó de su prisión y lo hizo a las bravas y por sorpresa, con un reventón que mandó volando por el aire los sillares de 500 kilos de su bóveda hasta la calle San Antón, y de forma que algunos de los vecinos de la zona tuvieron que ir días después hasta Loja o más allá para recuperar sus ajuares o lo que quedaba de ellos. El gran cráter de Puerta Real y el consiguiente enorme susto para el paisanaje se repetirían en septiembre de 1951 con una nueva venganza darrianesca por haberlo convertido en cautivo perpetuo, cuando otra descomunal tormenta volvió a convertir el hilillo de agua que normalmente es el caudal del Darro en un grandísimo turbión que se lleva por delante mobiliario urbano y hasta personas.

Se ve que  cuando la realización del soterramiento no se fue lo previsor que se debía. Y también se ve que tampoco se esmeraron demasiado en el remate de la obra, de manera que el Embovedado (así, con mayúscula, puesto que ése fue siempre el nombre de la zona donde se levanta en la actualidad la fuente de las Batallas, entre los desaparecidos puentes de la Paja, en Puerta Real, y de Castañeda, a la altura de la calle de ese nombre) quedó coronado por una fea joroba que hacía que desde la Acera del Casino a la del Darro y viceversa, los transeúntes sólo vieran el sombrero de los de la acera de enfrente, dicho esto sin segundas. A la corrección de esa antiestética giba corresponde la foto que va delante, cosa que se acometió en febrero de 1940, y de esa forma se consiguió dejar el embovedado liso y que los paseantes pudieran reconocerse de una a la otra acera, como una más de las numerosas reformas emprendidas en estos años por la corporación municipal granatensis.


La fuente de los Gigantones, que provenía del claustro del desaparecido convento de San Agustín, fue instalada a mediados del siglo XIX en el Humilladero para pasar en los noventa al final del paseo del Salón, como se ve en la segunda foto

Remodelación de la plaza Bib-Rambla

Más reformas y mudanzas. En marzo de 1940, en Bib-Rambla acababa de instalarse la fuente de los Gigantones (o de Neptuno, o de los Tritones, o de los Mascarones, o de las Cuatro Hermanas), que procede del desaparecido convento de San Agustín y que estaba antes a la entrada del Salón, en el Humilladero, donde entre 1892 y 1963 estuvo el monumento a Colón y la reina Isabel de Benlliure, y después fue la fuente instalada entre el Salón y la Bomba. Sustituye al monumento a Fray Luis de Granada, que a su vez se ha mudado a la plaza de Santo Domingo.

Hay también en marcha un proyecto de reforma total de la plaza, a la que se quiere dejar toda de soportales, que era como estaba antiguamente y así la describe Henríquez de Jorquera, informa Ideal. Se haría cediendo a cada propietario dos o tres metros de espacio público para reformar su fachada y construir los espacios cubiertos a la usanza de las plazas mayores castellanas. Sólo al palacio arzobispal no afectará la reforma. Como se puede comprobar, la cosa no pasó de proyecto

Otras mejoras ciudadanas se llevan a cabo también en estas fechas, como la apertura de la calle Pagés, que da salida por la carretera de Murcia al barrio del Albaicín, y la conexión de la calle San Juan de los Reyes con la cuesta del Chapiz.


Recorte de Ideal que plasma el proyecto de remodelación de la plaza Bib-Rambla que no llegó a realizarse

 

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