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PRIMERA ANDALUZA | Michel, exentrenador del Gabia CF, se hace cargo de la plantilla del Valderrubio        
 
 

ONCE INICIAL

Nunca habría que olvidar esta temporada

 
Jaime Lucena | 25 de mayo de 2017

Jaime Lucena (GRJ)

Acabo la temporada de la única forma que podía hacerlo, tras otra actuación de los nuestros infame, tras otra derrota, sin ver un atisbo de equipo, de conjunto, últimos merecidamente. Solo hubo un momento en la temporada que se pensó que el objetivo de la permanencia era posible, tras la victoria en casa frente al Alavés, que culminaba una serie de tres triunfos consecutivos en casa frente a Las Palmas y Betis, pero luego vino Leganés, y después la nada, el despido de Lucas tras bajonazo del equipo, y el bochorno tras la llegada al banquillo de Adams, con decisiones extrañas, pero reconociendo que nadie podía levantar el vuelo del equipo. Adams no se aclaró, pero el mal venía de lejos, desde el principio.

Los nuevos dueños llegan tarde, y delegaron en gente que se ha demostrado no tienen ni puñetera idea. Guardiola hablaba de Sampaoli, que necedad¡. Junto con los consejos del gurú Guardiola se ficha a un director deportivo sin ninguna experiencia, y se contrata a un entrenador de mucho carácter que entra en modo “sálvese quien pueda” cuando le dan la plantilla definitiva. Entre Guardiola, la inexperiencia de Piru, y las bajas consentidas por Jémez de gente tan cualificada como Rubén Pérez, Rico, Edgar y Ricardo Costa entre otros se crea un “equipo” lleno de jóvenes cedidos y sin experiencia que desde el principio muestran sus limitaciones. Jémez, cabreado crea un ambiente irrespirable que lleva a su cese, contratan a Lucas Alcaraz, un entrenador en las antípodas del anterior en cuanto a credo futbolístico, el cual, pese a sus ganas y a su reconocido granadinismo tampoco saca al equipo del agujero de la clasificación. Entre medias, y un año más, se intenta remediar en el mercado de invierno los malos resultados del verano, y aunque llegan jugadores que evidentemente suben el nivel como Wakaso, Héctor o Ramos, nada vale para compensar la mala planificación del verano. En definitiva, fallo tras fallo, error tras error, pero fallos y errores que no deberían de olvidarse, que deberían de estar en la memoria de los dirigentes para saber en todo momento que no hay que hacer.

Y llegó el final, y llegó el último partido frente al Español, y a los 12 minutos el esperpento, otro, ya había aparecido con dos goles de chiste. Se perdió, lo normal, y el público se cabreo, lo normal también. Pero faltaba lo último, faltaba la constatación de que el vestuario además de malo, de falta de carácter, también era un polvorín. Cualquier aficionado con dos dedos de frente podía intuir que la vuelta al ruedo de Héctor era un error y un desaire a sus compañeros. Era algo así como “aquí me despido yo de forma individual, al margen de los paquetes de mis compañeros”. Tardó en salir Foulquier para recriminarle su actuación, y me sorprendió mucho que el público que quedaba en las gradas le aplaudiese mayoritariamente. Bajo mi punto de vista eso no se hace, todo ha sido un desastre, ya se encargará el público de valorar las actuaciones de unos y de otros, pero romper así la “disciplina de grupo” no está bien. Y luego los reproches, en el campo los de Foulquier, en el vestuario parece que los de Ramos y Ochoa, afeándole su conducta y poniendo de manifiesto la podredumbre de dicho vestuario.

En definitiva, esto se acabó, se acabó de la peor manera posible, colistas y dando una sensación lastimosa, pero que por favor nadie olvide todos los errores cometidos. Ahora nos espera una segunda división durísima, donde equipos como el Elche, Córdoba o Mallorca, hace muy poco en primera, están ahora luchando por no bajar. Construyamos un equipo acorde a la categoría.

Y llegó el batacazo del basket.  Tras salvar un match ball en tierras vascas, nadie podía imaginar (yo no, desde luego) que los nuestros fuesen a caer en casa, ante un pabellón repleto de público entusiasta por llevar a su equipo a la final. Pero se perdió, y de manera justa tras otro mal partido con decisiones equivocadas por parte de los nuestros. El rival pareció mejor, con las ideas más claras y creo fue justo vencedor.  La peor despedida para un grande como Jesús Fernández.

jlucena@granadaenjuego.com


 

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