La pizarra de Josema
Una Copa envenenada
Coviran Granada afronta su eliminatoria, a partido único, de los dieciseisavos de final de la Copa FEB, en casa, contra Estudiantes y con mil dudas.
La Copa para los equipos suele ser un “estorbo” si pensamos con la mente futbolística y con la mentalidad de “equipo pequeño” pero es que la situación es diferente en este caso -fundamentalmente por la segunda razón- tras Gran Canaria y Palencia, la tercera pata de la mesa de favoritos “primera FEB” es Granada…o debería serlo. El karma ha querido que se repita el último partido de copa FEB que jugó Granada -en este caso en el Movistar Arena, pero con el mismo contendiente-, mucho ha llovido desde entonces (cuatro temporadas en ACB y dos “descensos”). El problema menor es la copa. Hay un problema mucho mayor…
¿A qué juega este equipo? ¿cuál es su filosofía de juego? ¿con estas mimbres, que cesto podemos hacer? Muchas preguntas y pocas respuestas.
Las excusas rellenan, pero no aclaran: que si las lesiones -cierto que las hay- que si no nos enteramos de cómo hay que empezar los partidos -problema heredado de la época Pin- que luego nos cuesta remontar, lógico…etc.…
La sensación es que los jugadores no confían en lo que el técnico propone. Tácticamente el equipo está carente de planes alternativos a un bloqueo-continuación en cabecera. Su plan B es darle el balón al que está libre para jugar tiros al borde del final de la posesión, en infinidad de casos, sin ventaja para el tirador. Las pérdidas de balón son lógicas en este deporte, pero las pérdidas de balón en balones de jugadas de banda -léase día de Guipúzcoa- o algunas en línea de fondo denotan falta de claridad táctica en el juego colectivo. Todo ello sumado a la falta de “acoplamiento” de algunos jugadores constituye un cóctel explosivo del que ya hemos saboreado cuatro “tragos”. La victoria en casa ante Tizona “tapó” muchas carencias -para muchos- y confirmó las mismas -para la mayoría-.
La afición granadina -camino de los altares por su paciencia- aguanta y aguanta y vuelva a aguantar, pero, intuyo, que la paciencia también tiene un límite. Aguantó el final de la “época Pin” con más sombras que luces, pero dudo que aguante la era “Arturo” tanto como la anterior. Los números de abonados en las gradas -que no en los registros del club- denotan que algo no va bien, no gritan en sus asientos, pero los asientos vacíos gritan por ellos.
¿Las alternativas? Las hay. ¿Se mirará “por una vez” fuera de Granada para arreglar el desaguisado del banquillo granadino? Como dicen los italianos Chi lo sa…lo que, si es cierto, e irrefutable, es que así no se puede seguir…no lo merece la afición.
A todo esto… ¿nos tomamos una copa mañana?
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