Gimber se suma a la rotación con luces y sombras
El alemán se estrenó como rojiblanco con una actuación de menos a más
Buscando solventar lo ocurrido en Ipurúa, Pacheta decidió cambiar la pareja de baile de Lama, optando por darle la alternativa a Benedikt Gimber, que ocupó el puesto en el once del joven Bourama, una decisión que abre un nuevo debate sobre quién debería ocupar el centro de la zaga junto al madrileño.
Gimber se convirtió en la última incorporación veraniega del Granada, un fichaje avalado por el ‘big data’, que ahora en ‘Los Cármenes’ tendrá que demostrar que su rendimiento está por encima de números y estadísticas, algo que en el mundo del fútbol en muchas ocasiones queda en un segundo plano.
El central teutón, a pesar de su dilatada experiencia, arrancó el choque ante el Albacete con aparentes nervios que le llevaron a cometer varios errores con el balón, realizando controles deficientes y algunas entregas fallidas, imprecisiones que fue eliminando con el paso de los minutos hasta mostrarse con seguridad a la hora de salir jugando desde atrás.
Al margen de los patinazos con el balón, Gimber sí que mostró esa jerarquía que se le presupone, dejando clara su contundencia en los duelos y el poderío en el juego aéreo, además de un posicionamiento sobresaliente y un gran entendimiento del juego, virtudes que le pueden llevar a asentarse en el once de Pacheta.
Con Gimber incluido en la rotación, la competencia en el puesto se eleva y Bourama y Flores tendrán que apretar mucho si quieren ponerle las cosas difíciles a Pacheta a la hora de elegir el compañeros de fatigas de Lama.
PREVIA | El Granada tiene la opción de encadenar su tercer triunfo consecutivo para meterse en la zona alta
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