La pizarra de Josema
Despedida y cierre
El titulo de esta canción de la malagueña Vanessa Martín viene al pelo para definir el final de temporada del Covirán Granada. Un curso lastrado por una primera vuelta lamentable donde solo fueron capaces de vencer un partido y cosechar una veintena de derrotas, algunas más abultadas que otras, unas más merecidas que otras y algunas con más dosis de mala fortuna que otras. Los aplausos finales en los partidos del Barcelona y Tenerife en casa no deben tapar el necesario análisis a realizar por todos los estamentos del club: la directiva por no pensar con frialdad acerca de la conveniencia -o no- de jugar en ACB sabiendo que para ello ya iban tarde cuando se abrió la opción.
La dirección deportiva por no hacer caer a la cúpula del club que podía pasar lo que ha pasado. Al banquillo por no adaptarse a lo que suponía jugar en la liga Endesa y reaccionar tarde -o muy tarde- con un cese-dimisión de Ramón Díaz al que quizás “se le quemó muy pronto”. A la afición por permitir en demasiadas ocasiones que se les venda la moto de “este año esperemos pasar menos dificultades” cuando la realidad era bien distinta. Pese a ello más de 5.000 aficionados el pasado sábado en el encuentro frente a Tenerife…demostrando que están y que son lo mejor del club, su principal activo.
En cuanto a la plantilla solo me queda decir que hemos podido disfrutar del ying y del yang: Luka Bozic ha sido, es y será -hasta que no venga alguien mejor- el mejor jugador que ha pasado por el Palacio de Deportes de Granada como local, y son palabras mayores si recordamos a Ebeling, Borchardt, King etc.…su honestidad ha llegado hasta el final. Sus números corroboran que es merecedor de un destino grande de nuestra liga y sus lagrimas el pasado sábado atestiguan su conexión con una ciudad y un club que no lo olvidará. quizás como para retirar su número, méritos ha acumulado. El yang ha venido de varios jugadores que han “disfrutado” de Granada y que legítimamente salieron disparados en cuanto la primera ola golpeó el casco del barco rojinegro: Thomas y Haskings. El primero que venía como figura demostró, con cuentagotas, su calidad y el segundo demostró que si estaba aquí era como el que pasa a comprar chocolatinas en los Free tax del aeropuerto: de paso.
Luego los Javan Johnson, los Burjanadze, por momentos algunos otros….dejan tras de sí la sensación de que con estas mimbres se podría haber hecho otro cesto. Espera la primera FEB que no será un camino de rosas, solo espero que nadie prometa lo que luego no va a ser capaz de cumplir. ¿Cómo terminaba la canción de Vanessa Martín? Decía…esto sana lento…muy lento.
El entrenador del Covirán considera que su rival fue mejor y alaba el esfuerzo que realizaron sus jugadores
El equipo rojinegro no consigue despedirse con triunfo ante su afición, al verse superado por La Laguna Tenerife




