La espiral del miedo
Una nueva derrota ante el Real Valladolid condenaría al conjunto rojiblanco a Segunda División
El Granada puede dar con sus huesos en Segunda. Un desenlace que llegaría tras firmar un final de campaña nefasto, donde el equipo dirigido por Lucas Alcaraz solo ha sido capaz de sumar 4 puntos de los últimos 24 posibles, viéndose arrastrado sin remisión a la lucha por evitar el descenso.
Hace un puñado de jornadas pocos habrían pronosticado este final de temporada de infarto para el Granada. El conjunto rojiblanco derrotaba en Los Cármenes al Elche y se colocaba en una situación envidiable, con 34 puntos, a seis de la salvación virtual y con 9 encuentros por disputarse, pero esos puntos no han llegado y el Granada se tendrá que jugar su futuro a una sola carta y en territorio hostil.
La victoria contra el conjunto ilicitano iba a marcar el inicio de la caída. El Granada encadenaba tres derrotas consecutivas, la primera de la serie entraba dentro de la cuentas, ya que se produjo contra el Atlético de Madrid en el Calderón, pero la segunda contra el Levante comenzaba a trastocar las cuentas de la permanencia. En la visita a La Rosaleda llegaría el tercer tropiezo, acompañado de una mala imagen que hacía brotar la incertidumbre.
Cuando la situación comenzaba a tornarse complicada el Granada dio el golpe de timón más inesperado, derrotando por 1-0 al Barcelona, en un encuentro que se convirtió en una auténtica fiesta rojiblanca, que ya acariciaba la salvación, atisbando un final de temporada extrañamente plácido comparado con las temporadas precedentes.
Tras el sorpresivo triunfo sobre los blaugranas el Granada recibió un baño de realidad al caer derrotado por 4-0 ante el Sevilla, un toque de atención positivo, que recordaba que aún había que remar para llegar a la orilla. Tres puntos que podrían llegar ante el Rayo Vallecano o Almería, dos encuentros en Los Cármenes que se antojaban decisivos.
La primera de esas finales tuvo un desenlace nefasto, el Granada caía derrotado por 0-3 ante un Rayo Vallecano que se aprovechó de una expulsión para pasar por encima del conjunto nazarí sin apenas despeinarse. El Granada lo había vuelto a hacer, a falta de tres jornadas estaba inmerso en el `bombo´ del descenso.
El punto rescatado en San Sebastián por Ighalo permitía al Granada tomar algo de aire para afrontar la final contra el Almería, un encuentro donde no había lugar para un nuevo tropiezo y donde finalmente se perdió de la peor forma posible, mostrando una preocupante falta de coraje sobre el terreno de juego.
En estas ocho jornadas el conjunto nazarí ha sumado 4 puntos de 24 posibles, encajando 17 goles y marcando tan solo 3, guarismos que podrían devolver al Granada tres años después a Segunda División en una temporada que comenzó de forma ilusionante.
Las cartas están sobre la mesa y el Granada se lo juega todo en la última jornada contra el Valladolid. La salvación está en la mano de los jugadores nazaríes, que tendrán que superar el miedo y la ansiedad para rubricar in extremis la permanencia.
@azcoytia
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