El Granada cierra otro año negro
A falta de una jornada ya no tiene opciones de luchar por los playoff
Las expectativas hechas añicos y el Granada obligado a penar otro año más en Segunda División tras firmar una temporada que ha terminado muy alejada del objetivo trazado a comienzo del curso, cuando el ascenso directo era la única meta en el horizonte.
El verano sirvió para borrar los errores cometidos durante el primer año de John Jiang, que se afanó en reconstruir el proyecto colocando a Manolo Salvador al frente de la parcela deportiva. El nuevo rumbo que tomó el club se dejó notar en la política de fichajes.
El conjunto nazarí, con su director deportivo a la cabeza, realizó un gran número de incorporaciones, en una apuesta decidida por los futbolistas nacionales y especial acento en el `producto andaluz´. Desterrando casi por completo las cesiones, Salvador creó un bloque duradero que tenía que dotar de identidad y carácter al equipo.
Para dirigir este vestuario experimentado en la categoría, el elegido fue José Luis Oltra, con un amplio currículum en Segunda y con dos ascensos en su palmarés, por lo que se antojaba como el candidato idóneo para recuperar la dignidad perdida en la temporada anterior, donde el cuadro granadino se arrastró durante gran parte de la competición hasta consumar el descenso.
Con estos mimbres, el proyecto volvió a transmitir ilusión, pero un inicio dubitativo volvió a crear las primeras dudas, que se disiparon tras la reacción del equipo, que fue ganando en solidez y contundencia al tiempo que iba escalando posiciones hasta llegar a colocarse en la cima de la clasificación, un privilegio que resultó ser efímero.
A pesar de las evidentes fortalezas, el cuadro nazarí iba dejando al descubierto ciertas debilidades que le impedían rendir lejos de Los Cármenes o ante equipos de menor calado, lastres que fueron minando de forma sistemática la moral del grupo. Incapaz de corregir tales defectos, Oltra no logró reconducir la situación y la directiva decidió destituirlo cuando el equipo marchaba quinto. Una decisión que, con el paso del tiempo, ha resultado ser desacertada.
El club decidió buscar una solución dentro de sus muros y colocó a Morilla, sin experiencia en la categoría, al frente de un plantel que seguía teniendo el ascenso directo como objetivo innegociable. La llegada del técnico hispalense, lejos de reconducir la situación, terminó por desorientar a los futbolistas, que entraron en una crisis de fútbol y resultados que alejaron al Granada de los dos primeros puestos.
La etapa de Morilla al frente del equipo terminó de forma prematura tras lograr una única victoria en seis encuentros, cosecha que, definitivamente, sepultó las aspiraciones rojiblancas al ascenso directo.
Con un puestos en los playoff como único consuelo a su alcance, el Granada decidió dar un nuevo golpe de timón con la llegada al banquillo de Los Cármenes de Miguel Ángel Portugal, que nada más aterrizar en la entidad granadina ya anunció la dificultad de la misión que asumía.
El segundo cambio en el banquillo también resultó estéril, y la batuta de Portugal no cambió la desidia instalada en el equipo, que desperdició las últimas oportunidades de engancharse a la pelea por un puesto en los playoff ante Rayo y Almería.
Con el objetivo convertido en inalcanzable, el Granada dio una última bocanada logrando los tres puntos ante el Reus, una victoria que se convirtió en inútil tras la derrota ante el Sporting que certificaba el destino funesto, sellado semanas atrás, del cuadro nazarí.
Obligado a una nueva reconstrucción, pero con una base de jugadores sobre los que construir, el club tendrá que acertar con el nuevo entrenador y los fichajes, que deben llevar al Granada a una línea menos ambiciosa y más constante, donde los objetivos se alcancen a base de trabajo y disciplina.
El Granada CF solo ha caído en una ocasión con los arbitrajes del árbitro murciano
Muchos de los jugadores de la actual plantilla no estarán el próximo curso en la disciplina del conjunto rojiblanco






