Diego Martínez: "Es un privilegio y una ilusión muy grande"
El entrenador ha colocado la humildad, la competitividad y la ilusión como pilares de este nuevo proyecto
Para Diego Martínez su llegada al Granada es la posibilidad de cumplir un sueño, empecé en esta ciudad el sueño de ser entrenador, mis primeros pasos fueron aquí, he vivido esos sueños desde muy abajo, desde el barro, pasando por todas las categorías y pertenecer al Granada es una ilusión tremenda.
Hay decisiones que se toman desde el análisis profunda y hay otras que se toman desde el instinto y el corazón, ésta, evidentemente, es desde el instinto y el corazón.
El técnico gallego afronta este nuevo reto con muchas ganas. Ayer entré en la Ciudad Deportiva, percibí mucho entusiasmo, percibí que hay mucha gente con ganas de hacer cosas y con ganas de hacer más grande a este equipo. Es un privilegio y una ilusión muy grande.
Un proyecto que se reestructura fijando nuevos paradigmas. Lo primero que pensamos, es lo que me han transmitido los gestores, es humildad, lo segundo es ilusión y lo tercero competitividad. Hoy empezamos un nuevo proyecto, un nuevo reto, tenemos que olvidarnos de lo que ha pasado en los últimos años, tenemos que regenerarnos, tenemos que pensar en positivo y todo basado en esos tres pilares.
Humildad para saber que esta es una categoría de una dificultad máxima, de mucha igualdad, somos uno más dentro de la categoría pero creemos en nosotros mismos para intentar ser cada día mejores a través del esfuerzo; ilusión para contagiar, ilusión para ir llegar a nuestro límite e ilusión para trabajar cada día con alegría; y competitividad para que intentemos dar lo mejor de nosotros mismos. A partir del esfuerzo colectivo suceden cosas muy bonitas, y para mí lo más bonito sería que el equipo sea capaz de transmitir cosas para que todos nos sintamos orgullosos de él y a partir de ahí la competición nos pondrá donde merezcamos, ha explicado el nuevo entrenador rojiblanco.
Visión como técnico
A pesar de tener las ideas claras, Diego Martínez quiere construir un equipo con una identidad marcada que responda a los jugadores de los que disponga. Si tengo limones hago limonada, si tengo naranjas hago naranjada. Suena un poco simple, pero por mi manera de ver las cosas, el estilo y cómo queremos jugar va a depender mucho de la plantilla que seamos capaces de configurar y de los jugadores que tengamos. Hacernos fuertes a partir de sus fortalezas. Quiero que seamos un equipo organizado, un equipo donde el esfuerzo colectivo sea importante, que consigamos transmitir intensidad y, por supuesto, en ataque ser un equipo que intentemos ser verticales y que cuando tengamos la pelota seamos capaces de dañar al rival.
Esto suena muy bonito, pero luego en Segunda hay situaciones que tienes que dominar, como el balón parado, jugar partidos feos y tener que resistir a la adversidad. Hay que tener recursos y dominar diferentes facetas para ser competitivo, ese es el resumen, que seamos un equipo competitivo.
Tomar las riendas del Granada supone volver a enfrentarse a la máxima exigencia, como le ocurrió en Pamplona, donde no logró meter al equipo entre los primeros. La línea del éxito es tan delgada como un punto, un partido o un gol, posiblemente si con mi anterior equipo no hubiésemos encajado el gol ante el Numancia en el 91 en la jornada 40 posiblemente no estaría aquí.
Una experiencia que le ha servido para madurar. Me siento mucho mejor entrenador que hace un año, creo que esta categoría, aunque entrenes 20 años, cada semana y cada partido te enseña algo. Me siento con confianza, preparado y con mucha hambre de que, entre todos, podamos convencer a todos de que podemos construir un equipo competitivo.
Confección de la plantilla
Construir un nuevo equipo no será fácil y es algo que no ha querido ocultar Diego Martínez: Es importante ser realistas, al final nosotros vamos a intentar hacer la mejor plantilla posible, es verdad que van a salir jugadores muy importantes, es verdad que también habrá jugadores que podamos mantener, es verdad que habrá jugadores que nos gustaría mantener que no vamos a poder tener, pero todos los jugadores que estén van a ser los que quieran estar al 100% con su mentalidad y con su idea de querer aportar y sumar a este equipo, que les ilusiones realmente estar en Granada y a partir de ahí viene un encaje del puzle. Todavía hay muchas decisiones que, en función de las situaciones que se vayan dando, se irán tomando. Una plantilla más corta o larga serán matices que se irán viendo con el tiempo.
Tenemos una idea clara, estamos en constante comunicación desde hace varios días y tengo plena confianza en poder hacer un buen equipo, que es lo importante.
Los movimientos de futbolistas se irán sucediendo con el paso de las semanas, aunque el técnico ha pedido paciencia. Los entrenadores nos gustaría tenerla mañana, pero la dirección deportiva te comenta que hay que tener paciencia para intentar que lleguen las mejores oportunidad. En cualquier caso, a mí me gusta trabajar de la mano porque entiendo cómo es el mercado, el timing de las entradas es muy difícil, y más este año que hay encajar muchas piezas. En el fútbol pensar en situaciones ideales es perder el tiempo porque eso no existe. Tenemos claro lo que queremos, tendremos que tener paciencia y lo más importante es que acertemos en el perfil profesional y en el perfil personal.
Diego Martínez sabe que tendrá que mejorar el rendimiento que dio el Granada el curso pasado para lograr los objetivos. No queremos pensar en el pasado, vamos a intentar aprovecharnos de aquello que se ha hecho bien, ahora estoy en una fase de escuchar, atender y recopilar toda la información posible porque las personas que hay en el club tienen mucha más información que yo. No quiero pensar en el pasado, me interesa lo que viene por delante, me interesa lo que vamos a hacer juntos, me interesa lo que podamos construir como equipo, lo que podamos ir desarrollando de cara al futuro para intentar que todos los jugadores sean mejores de junio a julio y que el equipo vaya mejorando día a día.
Para el míster vigués, tomar las riendas del Granada supone una gran responsabilidad. Nunca me he planteado en mi vida un objetivo de querer entrenar a un equipo concreto, pero siempre me he planteado intentar ser el mejor profesional que pueda ser en este momento, y eso ya cuando estaba en Albolote lo tenía en la cabeza. La ilusión y el querer ser mejor cada día es lo que me ha ido permitiendo ir afrontando retos, que confiasen en mí para lograr objetivos, en muchos casos superando expectativas y siendo feliz por el camino. Nunca pensé en entrenar al Granada, pero sí que es cierto que es una ilusión tremenda y es como un cuento muy bonito que he tenido la oportunidad de vivir. Es un orgullo, una ilusión y una gran motivación.
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