Uno a uno: Faye, un agitador constante
El senegalés se marchó tras una gran primera vuelta como rojiblanco
En verano llegaron a Granada un ramillete de jugadores desconocidos, apuestas arriesgadas que debían superar el reto de aclimatarse a una nueva categoría, un desafio que Souleymane Faye completó con naturalidad, sin casi despeinarse, como su hubiese nacido para competir al más alto nivel, ofreciendo un rendimiento casi instantáneo.
Desde que se enfundó la rojiblanca horizontal, el extremo senegalés convenció a Pacheta y encandiló al granadinismo, que convirtió al atacante en uno de sus nuevos ídolos. Faye se hizo con un sitio en el once de forma inmediata y no dio lugar a ningún tipo de debate, siendo titular en los 19 encuentros que disputó con el Granada.
En su etapa como nazarí, el de Dakar perforó la portería rival en dos ocasiones y repartió seis asistencias, siendo el referente ofensivo de los de Pacheta. Más allá de los números, Faye era un agitador nato, convertido en una amenaza constante para las zagas rivales, que debían redoblar la vigilancia para contener al atacante rojiblanco, vestical e incisivo cada vez que recibía el balón.
Con 22 años y un potencial incuestionable, el nombre de Faye se coló en el radar de numerosos clubes del continente, pero fue el Sporting Club el que no lo dudó y puso el dinero sobre la mesa, llevándose al futbolista en el mercado invernal, dejando una buena cantidad en las arcas rojiblancos y al equipo sin uno de sus futbolistas más diferenciales, una salida que pasó factura en el segundo tramo de la temporada.
Los canteranos tienen la oportunidad de tirar la puerta del primer equipo






