Locura, lágrimas y eterna lucha

CONTRACRÓNICA | El Granada gana oxígeno antes del parón con su primer triunfo de 2022 y recupera la identidad que tanto le había faltado en los últimos meses

Fran Calvo  |  21 de marzo de 2022
El Granada festeja en el vestuario de Mendizorroza el triunfo sobre el Alavés (GCF)
El Granada festeja en el vestuario de Mendizorroza el triunfo sobre el Alavés (GCF)

El Granada ya sabe lo que es ganar en 2022, suma de tres por primera vez en once partidos y devuelve la ilusión a una afición que ya asumía con impotencia el declive de un equipo muy lejos de las señas de identidad que le hicieron cosechar éxitos inimaginables en las últimas temporadas. Torrecilla se ganó la confianza por parte de la dirección en un partido de auténtica locura, no apto para cardiacos, y que reflejó a la perfección el espíritu de la eterna lucha. El conjunto rojiblanco saboreó en Mendizorroza una balsa de oxígeno tremenda antes de un parón que podía haber transcurrido de forma insostenible si los quince minutos finales contra el Alavés se hubieran sucedido de manera distinta. Si en el desenlace, las lágrimas de Luis Suárez hubieran sido de tristeza, y no de rabia y emoción, como las de muchos seguidores nazaríes que hoy ven más cerca que nunca la permanencia. Una salvación que, con el Granada que se vio en el feudo vitoriano, no hay dudas que se conseguirá.

Con su esquema favorito, Torrecilla buscaba demostrar que el camino era correcto y, que bien trabajado ese sistema, podía funcionar. Escudero fue el otro integrante en la línea de tres centrales, ante la ausencia de Torrente, junto a Duarte y Germán. Un veterano que volvía a la titularidad, como otro en ataque, en este caso Molina. El alcoyano dejó en el banquillo a Luis Suárez y Uzuni continuó de inicio, aunque el albanés no dé el nivel deseado, sobre todo de cara a portería.

 
Domingos Duarte, exultante al trmino del partido en Mendizorroza (GCF)
Domingos Duarte, exultante al término del partido en Mendizorroza (GCF)

El guion tampoco varió de lo visto en los últimos compromisos. El Granada perdonó al inicio, como ya ocurriese contra Real Madrid, Real Sociedad, Valencia o Elche, y pensó en lo peor cuando Sánchez Martínez llamó desde el VAR a Cuadra Fernández. Menos mal que el cuadro nazarí cuenta con un tal Luís Maximiano en su portería. El guardameta que más para en toda LaLiga hizo hincapié en que es sin duda alguna el mayor acierto de la dirección deportiva durante el pasado verano. Antes de detener el lanzamiento de Joselu ya obró un nuevo milagro al sacar sobre la misma línea de gol un rechace involuntario de Petrovic, otro que tiene papeletas para erigirse como el mejor refuerzo invernal.

No ocurría desde el pasado 19 de diciembre. El Granada logró ponerse por delante en un partido de fútbol, habiendo sido el Mallorca el último rival ante el que consiguió hacerle daño primero. Escudero se estrenó como rojiblanco con un golazo, made in Diego Mainz según se pudo apreciar en la celebración de Torrecilla, dirigiéndose al bravo ex central y capitán.

De traca, también hay que decirlo, es que un rival directo, aparentemente inferior, como el Alavés te remonte una final en solo seis minutos. El último cuarto de hora tapó lo que podía haber sido una desgracia y transformó por completo la sensación final. Hombres como Soro, Machís y Eteki, que parecían desterrados, lo vivieron desde el campo. El venezolano, además, protagonista en el tanto de Luis Suárez, cuyas lágrimas fueron las de todo el granadinismo. El equipo resopla en el parón y, aunque está a solo dos puntos, el descenso se ve como algo inverosímil si la eterna lucha está presente.

@Francalvo1996

francalvo@granadaenjuego.com

 
 
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