El Granada saca su lado más espartano en el mejor día, 2-6

Exhibición descomunal en Mallorca para dar un puñetazo sobre la mesa y gritar "es de Primera", como lo hicieron 300 valientes en 'Son Moix'

Fran Calvo / ENVIADO ESPECIAL PALMA DE MALLORCA  |  7 de mayo de 2022  |  @Francalvo1996  |  francalvo@granadaenjuego.com
Luis Suárez celebra el primer tanto del Granada en Mallorca (LALIGA)
Luis Suárez celebra el primer tanto del Granada en Mallorca (LALIGA)

“Granada es de Primera”. Así terminaron cantando los 300 valientes desplazados desde Granada hasta Mallorca con un único fin: ver a su equipo lograr un triunfo vital en su lucha por la permanencia contra un adversario que, antes del partido, aventajaba a los rojiblancos por un solo punto. Era ganar o perder. Era dar un paso de gigante hacia el objetivo o caer en picado rumbo a Segunda División. El conjunto de Aitor Karanka prefirió hacer lo primero. Decidió hacer gala de su ADN, el que tanto se había hecho de rogar en los últimos meses, y dio un puñetazo sobre la mesa gracias a una victoria de oro que vale salir del descenso a falta de tres jornadas, y depender aún más de sí mismo para hacer realidad ese cántico en las próximas semanas.

Siguieron viéndose ciertos desórdenes tácticos, sobre todo durante la primera mitad, en la que comenzó adelantándose con un gol de Machís, pero el Mallorca respondió a la media hora a través de un latigazo de Salva Sevilla. Pero, en la segunda, empujados por la fuerza de 300 espartanos, marcaron consiguieron meter el balón en la portería de Sergio Rico en hasta cuatro ocasiones. Un set inconmensurable, de gigante.

Varios cambios hizo Karanka con respecto al empate en casa frente al Celta de Vigo, cuya alineación estuvo muy condicionada por las bajas en defensa y por algunos tocados que acumulaba por aquel entonces. Recuperó a lo disponible en su zaga al completo, y por ello alineó a Quini, Víctor Díaz, Domingos Duarte y Sergio Escudero. Los tres primeros regresaban tras sanción y finalmente Germán se quedó en el banquillo. Petrovic y Milla repitieron en el centro del campo, al igual que Collado como mediapunta. Antonio Puertas volvió a jugar en su posición natural, la de extremo, mientras que Machís entró en la izquierda por Uzuni. Arriba, Luis Suárez intentaría recuperar la confianza a base de goles.

 

En el Mallorca, Aguirre salió con lo previsible para lo que, desde el entorno bermellón, también se consideraba una final. Sergio Rico se colocó bajo palos; Maffeo, Vajlent, Raíllo y Jaume Costa, que volvía tras superar una lesión, en la defensa; Baba y Salva Sevilla se situación en la medular; Take Kubo y Dani Rodríguez en las alas; y arriba Muriqi, a quien recuperaba el mexicano después de no jugar en el Camp Nou por sanción, junto a Abdón Prats.

Entre un ambiente de las grandes citas, el Mallorca no tardó ni cuatro minutos el Mallorca en crear la primera gran ocasión del encuentro, en la que Luís Maximiano obró su milagro de cada partido. Take Kubo recogió la pelota en el vértice del área y tras una serie de rebotes se plantó completamente sólo ante el portugués, que hizo una tremenda parada en el mano a mano.

Una intervención que sería el preámbulo al tanto del Granada. Del posible 1-0, al 0-1 apenas dos minutos después. Fue a balón parado y tras varios rechaces delante de la portería de Sergio Rico. En un saque de esquina que provocó Collado, Domingos Duarte remató en semifallo, Petrovic tocó el esférico, que rebotó en Jaume Costa y acabó cayendo en los pies de Luis Suárez. El cafetero no perdonó a bocajarro y abrió el luminoso. No era un gol cualquiera. Después de mucha ansiedad, de errar la jornada anterior una ocasión clarísima que le marcó en el devenir del choque ante el Celta, Suárez apareció el día más importante. Y así lo reflejó también su celebración, llena de rabia.

A partir de ahí, se vio a un Mallorca precipitado en busca de devolver las tablas al marcador, sin crear un peligro claro, y a un Granada ordenado atrás y voluntarioso de centro del campo en adelante. Muriqi avisó dos veces, una con la cabeza y otra con un disparo dentro del área, pero sin encontrar portería en ninguna de ellas.

Sería antes de cumplir la media hora cuando el conjunto del `vasco´ Aguirre logró implantar de nuevo el empate en el electrónico. Con una acción, además, bastante evitable por parte del Granada y, sobre todo, por parte de Petrovic. El serbio hizo una apertura a banda sin ningún sentido, cuando lo más lógico hubiese sido el despeje, devolviendo el balón a los bermellones. Desde la banda llegó el centro a Muriqi, y el kosovar hizo una fantástica dejada a Salva Sevilla en una posición infalible para el almeriense. El ex del Betis sacó un latigazo descomunal desde la frontal, imposible para la estirada de Luís Maximiano.

Era justa la igualada por lo visto sobre el terreno de juego de Son Moix, donde el Granada había ido de más a menos. Se mantuvo el empate hasta el descanso, pese a que el Mallorca volvió otra vez a perforar las redes de Maximiano, aunque, afortunadamente para el cuadro andaluz, Maffeo estaba en fuera de juego en el momento de rematar tras una falta colgada al área.

El mejor antídoto que pudo encontrar el Granada tras la reanudación fue ponerse por delante nada más arrancar el segundo tiempo. A los dos minutos, una pared entre Escudero y Puertas fue culminada por el vallisoletano con un disparo cruzado al palo largo de Sergio Rico, que desató la locura entre los más de 300 hinchas nazaríes que ocupaban una de las esquinas de la zona de preferencia.

Ambos banquillos reaccionaron al tanto. Por un lado, Karanka decidió retirar del campo a su nueve, a Luis Suárez, por Jorge Molina. Por otro lado, Aguirre dio entrada a Kang-in Lee por un desaparecido Abdón Prats.

Si el éxtasis en la zona rojiblanca del estadio había sido estratosférico con el gol de Escudero, lo que ocurriría antes de alcanzar la hora de partido fue la locura casi definitiva. Antonio Puertas remató de tacón un centro de Machís y el Granada festejó a lo grande lo que parecía ser la sentencia y un paso de gigante hacia la salvación, noqueando a su rival más directo con dos tantos de ventaja a falta de algo más de media hora por delante.

Sin embargo, que Son Moix se metiera de nuevo en el choque fue instantáneo. Raíllo, entrando sólo desde atrás, cabeceó picado un centro desde la derecha y recortó distancias. Fue el primer momento en lo que iba de encuentro que el feudo bermellón rugió de forma suficiente como para motivar a sus jugadores y meterse en la pelea por los puntos. Un tanto que también hizo zarandear el banquillo visitante y Gonalons y Uzuni ingresaron al campo en una doble sustitución por Collado y Machís.

Lejos de anestesiarse con el tanto en contra, el Granada no quiso sobresaltos y volvió a sacar el gen que tanta falta le hacía en la segunda vuelta, que tanto de menos echaron los aficionados, y que tan bien le funciona cuando los futbolistas quieren. Jorge Molina, quien ya anotó un hat trick al Mallorca en la primera vuelta, provocó las primeras “espantadas” de aficionados de Son Moix con un derechazo raso y ajustadísimo al palo de Sergio Rico.

Todavía dio tiempo para que Uzuni se sumara a la fiesta y celebrara su primer tanto como jugador del Granada, remachando prácticamente desde el suelo la pelota ante Sergio Rico. Ya sí, el himno se escuchó en Son Moix con sabor a victoria, con sabor a goleada, con sabor a exhibición y con muchísimo sabor a Primera División. Antes, Karanka había modificado su sistema con las entradas de Germán y Arias por Puertas y Escudero, que abandonó el terreno de juego tocado. Eso provocó una línea de cinco atrás, con tres centrales (Víctor Díaz, Germán y Duarte) y dos carrileros (Arias por la derecha y Quini por la izquierda). Ya en el último suspiro, Jorge Molina anotó su doblete particular y cerró una goleada escandalosa, impropia de un partido en el que dos equipos que se jugaban tanto mostrasen tanta desigualdad, sobre todo en el marcador.

Era una finalísima y el Granada respondió con seis goles a domicilio y sobre un rival directo. Acabará la jornada a dos puntos del descenso, y restan tres. Athletic, Betis y Espanyol es el recorrido que le queda al conjunto rojiblanco para certificar lo que hace pocas horas parecía muy difícil. Karanka supo transmitir su serenidad a los jugadores, algo que era muy necesario, y el técnico acabó también vitoreado por una afición que se mereció, como ninguna, lo que se vivió en Son Moix.

RCD MALLORCA Sergio Rico, Pablo Maffeo, Vajlent, Antonio Raíllo, Jaume Costa; Baba, Salva Sevilla (Antonio Sánchez, 68´), Take Kubo (Llabrés, 84´), Dani Rodríguez (Ángel, 68´); Muriqi y Abdón Prats (Kang-in Lee, 53´).

GRANADA CF Luís Maximiano; Quini, Víctor Díaz, Domingos Duarte, Sergio Escudero (Germán Sánchez, 77´); Luis Milla, Petrovic; Antonio Puertas (, Álex Collado (Gonalons, 62´), Machís (Uzuni, 62´); y Luis Suárez (Jorge Molina, 51´).

GOLES 0-1 Luis Suárez (min. 6); 1-1 Salva Sevilla (min. 28); 1-2 Sergio Escudero (min. 47); 1-3 Antonio Puertas (min. 55); 2-3 Antonio Raíllo (min. 58); 2-4 Jorge Molina (min. 68); 2-5 Uzuni (min. 78); 2-6 Jorge Molina (min. 90).

ÁRBITRO De Burgos Bengoetxea, Ricardo (Comité vasco). Amonestó a los locales Antonio Raíllo, Pablo Maffeo y Valjent, y a los visitantes Domingos Duarte y Petrovic.

INCIDENCIAS Partido correspondiente a la trigésimo quinta jornada de LaLiga Santander, disputado en el Visit Mallorca Estadi (Palma de Mallorca) ante 18.466 espectadores, de los cuales unos 350 eran visitantes.

 
 
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