Fuera de Juego
El Granada CF sigue a la deriva
El Granada CF se encuentra en una situación delicada, por no decir crítica, tanto en lo deportivo como en lo económico. Quien no quiera verlo está ciego o se lo hace. En el césped, el equipo no da la talla. Pacheta y la plantilla ponen empeño, pero el Granada se ha resignado a pelear la permanencia, y eso en un club con su historia duele más que cualquier derrota puntual.
En los despachos, la herencia es igual de pesada. Apostarlo todo al ascenso el curso pasado ha dejado unos lodos considerables. El déficit de 8 millones del curso anterior sigue siendo un lastre que ahoga cualquier maniobra. Lo demuestra el límite salarial: 4,2 millones tras el mercado invernal, igual que en verano, pese a ingresar por Faye, Corbeanu y el traspaso de Hongla. Eso habla de restricciones brutales y de una gestión que no logra desbloquear la situación.
Y el club sigue en venta, por mucho que algunos lo nieguen, con un futuro tan incierto como la salvación deportiva. El déficit de esta temporada puede ser lapidario, y lo peor es que aquí nadie dimite. Ni en el banquillo, ni en la dirección de la propiedad, ni en los despachos. La afición, que siempre ha dado todo, merece más que excusas y parches.
El Granada CF necesita un cambio radical, no más promesas. Hace falta liderazgo que asuma errores, decisiones valientes y una estrategia clara. Porque si no se corrige el rumbo, este proyecto puede terminar en el pozo del que tanto cuesta salir. La afición no merece seguir viendo cómo se hunde su equipo mientras los responsables miran para otro lado.


