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Crónicas partidos

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La eterna juventud aviva el sueño, 2-0

El Granada tiene medio billete hacia los cuartos tras la victoria ante el Molde (PEPE VILLOSLADA / GCF)
El Granada tiene medio billete hacia los cuartos tras la victoria ante el Molde (PEPE VILLOSLADA / GCF)

El Granada dio un paso de gigante hacia los cuartos de Europa League gracias a los goles de Jorge Molina y Soldado

11 de marzo de 2021

El Granada no se había cansado de citarse con la historia durante la noche de los jueves y en el día de hoy no iba a ser menos. Al contrario, era aún mayor la importancia del acontecimiento. El único superviviente de los debutantes en Europa League recibía al Molde noruego en busca de una plaza en los cuartos. La primera mitad de un nuevo encuentro de, como mínimo, 180 minutos daba su pistoletazo de salida en el `Nuevo Los Cármenes´ antes de vivir su desenlace la próxima semana en el `Puskas Arena´ de Budapets, territorio neutral debido a las restricciones por Coronavirus que existen en el país escandinavo.

Ya lo dijo Diego Martínez ayer en rueda de prensa, que la de hoy podía ser, a buen seguro, la alineación más fácil de su trayectoria profesional. Tan sólo quince futbolistas de campo estaban disponibles. Tres de ellos eran del filial y el otro, Vallejo, ni tan siquiera calentó en los momentos previos al choque por su lesión.

Por lo tanto, el once rojiblanco estaba más que definido desde horas antes: Rui Silva bajo palos; Foulquier, Duarte, Nehuén y Víctor Díaz en defensa; Eteki y Gonalons en la medular; Puertas y Kenedy como extremos; y, arriba una pareja que atesora una infinidad de goles en sus botas, Jorge Molina – Roberto Soldado.

Los miembros del banquillo también eran fáciles de memorizar, y es que en la banda se encontraban dos porteros, los tres chicos del Recreativo y un lesionado. Ni cinco cambios podía hacer Diego Martínez siempre y cuando Rui Silva aguantara los 90 minutos sobre el verde. O bien, se marcase un Javier Clemente con Molina en la Selección española.

El partido arrancó con el Granada aprovechando las carencias en cuanto a calidad se refiere del contrario. De esa forma, antes de cumplir los diez minutos el conjunto rojiblanco ya inquietó con varias ocasiones claras la portería de Andreas Linde, héroe blanquiazul en la anterior eliminatoria frente al Hoffenheim. Kenedy dispuso de la primera, muy clara tras una dejada de Puertas, pero su disparo raso salió muy inocente. La siguiente fue aún más peligrosa con un remate de Nehuén Pérez en el primer palo que se marchó fuera por muy poco, y en la tercera Soldado no llegó a una prolongación de Domingos Duarte.

De nuevo Kenedy, al cuarto de hora, gozaría de una oportunidad clarísima. Un centro pasado de Víctor Díaz sin aparente peligro acabó tomando la dirección donde se encontraba el brasileño totalmente sólo en el segundo palo, pero no acertó a conectar con el remate y la pelota le pasó por debajo de las piernas. Al pisar el Molde una marcha más hacia adelante hubo que esperar hasta el ecuador del primer tiempo para cantar otro “uy”, esta vez de Soldado, cuyo cabezazo a centro de Kenedy obligó a lucirse a Andreas Linde.

No quiso demorarse más el Granada en abrir el marcador, y es que con lo que se había visto durante los primeros 25 minutos la cosa estaba para ir ya con una ventaja considerable. Además, fue en la que menos peligro representaba para la débil zaga del técnico Erling Moe. Un envío largo de Rui Silva se lo comió Sinyan, lo que valió para que Jorge Molina se plantara sólo ante Linde y definiera como lo hace un delantero de su categoría. Volvió a lucir esa templanza que le caracteriza para darle al equipo nazarí un gol que valía oro.

Después del tanto el cuadro de Diego Martínez rebajó la intensidad ofensiva y el Molde dio un paso adelante. Fueron aislados los acercamientos antes del descanso, aunque siempre con sensación de agobio y de acelerar los corazones granadinistas. En la más clara, Rui Silva detuvo la pelota en dos tiempos tras un remate en el primer palo a la salida de un córner.

 

El Granada se vació y se va de vacío, 2-1

Fede Vico pugna con Dani García durante un lance en el encuentro de esta noche (LALIGA)
Fede Vico pugna con Dani García durante un lance en el encuentro de esta noche (LALIGA)

Un gol de Álex Berenguer en el descuento deja sin premio al Granada tras un esfuerzo titánico en `San Mamés´

7 de marzo de 2021

El flamante bifinalista copero Athletic medía esta noche en `La Catedral´ las fuerzas que le quedaban al Granada después de una plaga caótica de lesionados. Una carga que apenas ha hecho mella en los registros históricos del club nazarí, con la mira también puesta en la eliminatoria europea frente al Molde, pero con el objetivo de sumar en el feudo bilbaíno su segundo triunfo consecutivo tras la victoria ante el Elche.

A pesar del extenso parte médico que la entidad emitió durante la semana, Diego Martínez pudo recuperar a varios de sus efectivos fundamentales. Es más, los cuatro que entraron en la convocatoria partieron de inicio sobre el verde de `San Mamés´. El gallego tuvo en cuenta que todos ellos no podían jugar en el compromiso del jueves de Europa League y Germán, Quini, Montoro y Yangel Herrera salieron de inicio en el día de hoy.

Con ellos cuatro, la alineación granadinista estuvo formada por Rui Silva en portería; una defensa de cuatro con Foulquier, Domingos Duarte, Germán y Quini; Montoro, Quina y Yangel en la medular; Puertas y Fede Vico en los costados, y Jorge Molina en lanza. Muchos cambios, más de los previstos, con respecto al once que se llevó los tres puntos contra el Elche.

Mucho más irreconocible era el once del técnico rival. Marcelino decidió dar descanso a sus jugadores franquicia después de la extenuante prórroga que tuvo que afrontar el jueves para clasificarse a la final de Copa y hombres como Muniain, Raúl García o Iñaki Williams esperaron su oportunidad desde el banquillo.

No se quedó en el banco Asier Villalibre, que abrió la lata nada más señalar el inicio el colegiado Martínez Munuera. El 20 athleticzale recibió dentro del área visitante un pase de Sancet, su compañero en ataque, controló orientado para deshacerse de la marca de Germán y definió con un disparo cruzado ante Rui Silva. No habían pasado ni tres minutos y al Granad ya le tocaba remar a contracorriente en uno de los templos más complicados de la categoría.

Con ese tanto inicial, el Granada fue poco a poco insistiendo sobre el campo bilbaíno, aunque le costó crear ocasiones de peligro. Más allá de un centro raso de Puertas que tuvo que despejar la zaga de Marcelino y un cabezazo inofensivo de Jorge Molina a las manos de Unai Simón, los de Diego Martínez poco más avisaron sobre la portería del meta vitoriano.

La más clara arribó a balón parado. Una falta colgada por Fede Vico la cabeceó Puertas prácticamente a bocajarro, aunque remató ya muy forzado y la pelota se fue muy arriba. Ese control del juego que habían adquirido los granadinistas provocaba peligro en su contra cada vez que el Athletic recuperaba, aunque no hubo que lamentar daños antes del descanso con ese riesgo que asumían.

 

Y volvió a crecerse en la adversidad, 2-1

Domingos Quina volvió a ver puerta con otro golazo por segunda jornada consecutiva (JOSÉ M. BALDOMERO)
Domingos Quina volvió a ver puerta con otro golazo por segunda jornada consecutiva (JOSÉ M. BALDOMERO)

El Granada sumó su primer triunfo de la segunda vuelta gracias a un tanto de Puertas a falta de diez minutos. Los rojiblancos ejercieron un trabajo de superación brutal ante la nula disponibilidad de jugadores con la que contaban para este encuentro

28 de febrero de 2021

Un encuentro de muchas circunstancias el que afrontaba hoy el Granada frente a un viejo conocido, el Elche. Aquel rival que tanta emotividad provoca en los fieles rojiblancos y que llegaba al `Nuevo Los Cármenes´ como penúltimo clasificado, con Fran Escribá prácticamente estrenándose en el banquillo franjiverde. Desde la previa, ya era sabido que la cita de hoy no iba a desarrollarse en las condiciones más normales posibles, sobre todo por el peaje que hubo que pagar con la histórica clasificación en Nápoles. Las bajas iban a ser un hándicap a superar por parte de los de Diego Martínez y una causa de superación para intentar cosechar el primer triunfo de la segunda vuelta.

Pese a la poca disponibilidad, el once del técnico gallego acabó siendo bastante “vistoso” y con un notable nivel para competir al máximo nivel en LaLiga Santander. Otra cosa era mirar a un banquillo despoblado de miembros de la primera plantilla y donde los jugadores del filial Sergio Barcia, Torrente, Isma Ruiz y Aranda eran las principales novedades. A destacar entre los titulares que Adrián Marín, uno de los que partían como fijo en el lateral izquierdo tras la lesión de Neva en Nápoles, esperó su oportunidad en el banquillo y Víctor Díaz fue el ocupante de dicha banda.

Con todo ello y con el 4-3-3 habitual, Diego puso en liza a Rui Silva en portería; Víctor Díaz, Duarte, Nehuén y Foulquier en defensa; Eteki, Yangel Herrera y Domingos Quina en la medular; Kenedy y Puertas por los costados, y Jorge Molina en punta de ataque. El tridente de la medular tuvo a Quina como hombre más adelantado, mientras que Yangel Herrera realizó tareas mucho más defensivas que en otras coasiones.

El encuentro comenzó feo, por un lado, y con “uy”, por otro. Una muy fea entrada por detrás de Mojica sobre Kenedy dejó al brasileño muy dolido sobre el césped. Una acción que, a ojos de Jaime Latre, no fue merecedora ni de amarilla. Sí señaló la falta, siendo Víctor Díaz el encargado de colgarla y su centro al segundo palo lo cabeceó Yangel Herrera por encima del larguero, aunque no faltó mucho para encontrar los tres palos.

Las ocasiones brillaron por su ausencia durante el desarrollo del primer tramo de partido. Con ambos equipos muy bien ordenados, tan sólo algún destello individual de Quina y el juego de Molina de espaldas hacían presagiar oportunidades que terminaron en nada. En el bando rival, la dureza de Lucas Boyé se saldaba constantemente sin sanción en cuanto a tarjetas, aunque no corrió la misma suerte Nehuén, primer amonestado tras una entrada, precisamente, sobre el delantero argentino.

Los detalles que Quina estaba mostrando auguraron lo mejor. Como ya ocurriera en Huesca, el refuerzo invernal sorprendió a todos con un golazo de bandera. Alcanzada ya la media hora, Domingos recibió la pelota en tres cuartos de campo, recortó, preparó el disparo y sacó un obús con la zurda imposible para la estirada de Edgar Badía. Estaba siendo el mejor sobre el campo y ese tanto, además de poner las cosas muy de cara para los rojiblancos, hizo ver que había revulsivo de garantáis frente al incesante ritmo de trabajo.

Sin embargo, la alegría apenas duró diez minutos, los que tardó el Elche en volver a poner las tablas en el marcador. Además, al filo del descanso, el momento donde más duele. Una pelota caída del cielo no fue capaz de cabecearla Nehuén Pérez, la dejó botar y Lucas Boyé estuvo más atento para interceptarla y hacer el empate con un disparo cruzado. Incluso Guido Carrillo, de cabeza, pudo agravar la situación al rematar en el segundo palo un centro de Tete Morente cuando se consumía el primer tiempo.

 

La historia interminable, 2-1

Montoro celebra un tanto que pasará a la historia del Granada (UEFA)
Montoro celebra un tanto que pasará a la historia del Granada (UEFA)

El Granada se encumbró en un templo futbolístico. Los rojiblancos, a pesar de todas las adversidades posibles durante el partido, logró hacer bueno el 2-0 de la ida y estará en los octavos de Europa League

25 de febrero de 2021

El día de toda una vida de 90 años. El Granada en uno de los templos mundiales del fútbol por excelencia. La casa del que para muchos es considerado el mejor jugador de todos los tiempos. En el Reino de un Diego cuyo tocayo quiere conquistar. Los octavos de Europa League en juego. Un acontecimiento que pasaría a los anales rojiblancos como, hasta el momento, la cita más importante en la historia del club. El `Diego Armando Maradona´ estaba preparado para ver cómo un grupo de personas que no hace mucho estaban en Segunda División se disponían a hacer bueno el 2-0 de la ida para regalarle a una provincia entera la felicidad. Hacer realidad el sueño de miles de personas que esta mañana en lo primero que han pensado ha sido en que llegaran ya las 18:55 horas.

Finalmente, sí hubo sorpresa en la alineación del Diego gallego, aunque se trató de una triste noticia no prevista. Yangel Herrera y Soldado, quienes forzaron para estar incluso como suplentes, esperarían desde el banquillo su hora para ayudar al equipo. Eteki y Jorge Molina suplieron sus ausencias. El resto, lo esperado… hasta el calentamiento.

Las alarmas saltaron cuando se pudo ver a Darwin Machís durante varios minutos hablando con el cuerpo técnico mientras que Puertas, que en un principio no entraba entre los titulares, calentaba junto a los otros diez de inicio. El venezolano no escondió su frustración cuando el equipo se retiraba del calentamiento, a la vez que era consolado por los suyos. Justamente en la tarde de ayer, Diego Martínez destacó la trayectoria del extremo, que tantos años había vestido la rojiblanca, y por ello era uno de los que más merecían lo de hoy. Una auténtica tristeza para el de Tucupita.

Por lo demás, lo mejor dentro de lo disponible para competir al máximo nivel posible: Rui Silva en portería; defensa de cuatro con Foulquier, Duarte, Germán y Neva; el tridente de la medular con Eteki, Gonalons y Montoro; Puertas a una banda, Kenedy en otra, y Jorge Molina en punta de ataque.

Muchas menos sorpresas, por no decir ninguna, en el once de Gennaro Gattuso. Tal y como predijo el técnico azzurro, en la cuerda floja y que hoy se jugaba prácticamente toda su continuidad, Dries Mertens no arrancaría como titular, debido al largo tiempo que acumula fuera de los terrenos de juego. Sí lo hizo en defensa Koulibaly, otro que reaparecía, y la baja de Osimhen la compensó colocando a Matteo Politano e Insigne en la parcela ofensiva, complementando un 5-3-2.

La concentración iba a ser decisiva. Por momentos, debía imponerse a la ilusión, por lo que el batacazo nada más arrancar el encuentro fue enorme. Apenas cumplidos los dos primeros minutos, un fallo en el centro del campo acabó con un disparo de Zielinski desde la frontal del área para abrir la lata y despertar las esperanzas en los locales. Jarrón de agua fría, con todo el partido por delante, y esa grandísima ventaja de la que disponían los granadinistas unos segundos antes pareció flaquear. Lo que estaba claro es que tocaría sufrir, y es que cuando Diego Martínez recalcó que este partido duraba 180 minutos, como mínimo, lo decía por algo.

La respuesta nazarí no tardó en llegar, aunque el cabezazo de Puertas que acabó en las mallas de Meret fue invalidado por fuera de juego del futbolista almeriense. Aquella fue la única intentona de reacción durante los primeros minutos, ya que, seguidamente, el Napoli gozaría de dos buenas oportunidades en las botas de Matteo Politano e Insigne, pero los disparos de ambos atacantes no encontraron puerta.

A pesar de que este triunfo momentáneo por la mínima de los de Gattuso colocaba al Granada en el bombo del sorteo de mañana, quedaba un mundo por delante. Ni tocaba irse atrás y poner el autobús, ni ir como locos en busca de la igualada. Y ese punto intermedio, precisamente, es el que optó por tomar el conjunto rojiblanco. Poco a poco se divisaron atisbos de peligro por parte de los visitantes, pero en ningún momento se perdió la calma ni se mostró algo de inseguridad. En esos momentos, las sensaciones que existían sobre el verde eran de ir 0-0.

Lo mejor no se hizo esperar mucho más y alcanzado el ecuador del primer tiempo Montoro remató con la fuerza de una ciudad entera. Foulquier puso un centro medido a la cabeza del centrocampista valenciano y conectó un testarazo directo a la escuadra azzurra. Una acción de una melodía exquisita, histórica, y que hacía al Nápoles tener que marcar tres goles y no encajar ninguno más. Restaba aún más de una hora de este encuentro de 180 minutos (que ya no podía contar con prórroga ni penaltis), pero las cosas se ponían muy, muy de cara. El Granada tenía más de tres cuartos del billete hacia los octavos canjeado.

La alegría del tanto contrastó por completo con el desdichado tramo final de la primera mitad. Además del carrusel de amonestaciones por parte del colegiado alemán Daniel Siebert, entre las que se encontró una a Montoro que le hará perderse la ida de octavos, se produjeron dos muy malas noticias. Max Gonalons y Carlos Neva no pudieron continuar más. Víctor Díaz entró por el primero, mientras que el cambio del segundo, aunque el lateral abandonó el césped antes del descanso, se hizo esperar para no contabilizar ventanas de cambios, por lo que la entrada de Nehuén Pérez no se realizó hasta la reanudación.

 

Derrota repleta de daños colaterales, 3-2

Rui Silva y Foulquier protestan la posible falta de Rafa Mir en el tercer gol del Huesca (LALIGA)
Rui Silva y Foulquier protestan la posible falta de Rafa Mir en el tercer gol del Huesca (LALIGA)

A pesar de adelantarse gracias a un gol de Domingos Quina, el plan B de Diego Martínez no funcionó ante el Huesca. La lesión de Yangel Herrera y la expulsión de Germán en el descuento agravaron el resultado

21 de febrero de 2021

Tres días después del histórico triunfo frente al Nápoles, y a cuatro de dar otro paso de leyenda en tierras italianas, el Granada tenía que afrontar un nuevo compromiso de liga en casa del colista Huesca. Por ello, y porque el bloque grueso del equipo lo necesitaba, las rotaciones en el once de Diego Martínez iban a ser la tónica prevista esta tarde sobre el verde de `El Alcoraz´. A pesar de las numerosas modificaciones, el conjunto rojiblanco tenía claro que el choque más importante era el de hoy, y no cabía otro pensamiento posible que no fuera el de lograr la primera victoria de la segunda vuelta.

Con respecto al compromiso continental del jueves, sólo dos hombres repitieron como titulares, Rui Silva y Foulquier. Germán también actuó de inicio, aunque, en un principio, podía parecer que Domingos Duarte sería el compañero de Nehuén Pérez en la zaga granadinista. Otro que entraba en las quinielas para ser la referencia arriba era Jorge Molina, aunque el técnico gallego decidió darle un respiro, y entre Puertas y Soro se repartieron las tareas ofensivas. Por otro lado, Domingos Quina debutaba como titular tras disfrutar de unos minutos en el último duelo liguero contra el Atlético de Madrid, y Adrián Marín, como ya hiciera en el `Ciutat de Valencia´, partió de lateral izquierdo.

Precisamente, el centrocampista cedido por el Watford fue el absoluto protagonista en el arranque del encuentro, y no pudo estrenar mejor su titularidad. Quina recibió un pase de Soro, al más puro estilo Machís perfiló el disparo y sacó un zapatazo imponente que se coló por el palo largo de Álvaro Fernández. La importancia de este tanto era capital, ya que comenzar adelantándose en un partido de este tipo tan temprano, siempre y cuando se gestionaran bien los tiempos, podía significar más de media victoria.

La alegría pudo durar bien poco. Cinco minutos después se produjo en el área visitante un lance entre Rui Silva y Dani Escriche que acabó con el cabezazo de este último pegando en el larguero. El problema de la jugada es que Díaz de Mera llamó desde el VAR a Soto Grado para revisar un manotazo del portero luso sobre el rostro del atacante azulgrana y, aunque Escriche ya había conectado con el remate antes de la infracción, el colegiado señaló el punto fatídico. Rafa Mir desaprovechó la oportunidad y mandó su lanzamiento al palo.

Poco a poco, el Huesca fue haciéndose con el dominio del juego, pero tampoco encontró espacios para poder llegar con claridad. En la más peligrosa, a la media hora, sí consiguió poner las tablas en el luminoso. Dani Escriche cazó una pelota suelta dentro del área tras un disparo de David Ferreiro que tocó en Adrián Marín y definió a bocajarro ante Rui Silva.

No tardaron en darle la vuelta al resultado los pupilos de Pacheta, y antes del descanso ya comandaban en el electrónico gracias al balón parado. Mikel Rico peinó en un saque de esquina y Jorge Pulido cabeceó de manera inapelable en el segundo palo. Una acción que sorprendió por la relativa facilidad en que la pelota acabó en la testa del central y que desató el enfado de Diego Martínez en la banda.

Cuando parecía que la situación no podía ir a peor, una nueva jugada polémica puso más tierra de por medio. Foulquier, encimado por Rafa Mir en un lance un tanto duro por parte del delantero murciano sobre el francés, introdujo el balón en su propia portería con el pecho. En esta ocasión, a pesar de que hubo una tímida conversación desde el VAR, Soto Grado no se extendió en reanudar el saque de centro.

Un gol que aumentó la incredulidad después de comenzar adelantándose con aquel tempranero gol de Domingos Quina, pero que desde entonces el plantel nazarí no supo, o no pudo, igualar en intensidad a su rival para defender la ventaja. Como ya ocurriera en la primera vuelta, el Granada tenía que remar a contracorriente dos tantos por debajo ante el Huesca.

 
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