El Granada paga caro su falta de ambición, 1-0

Jorge Azcoytia  |  24 de noviembre de 2012
Benítez en una acción del encuentro ante el Real Valladolid (BALDOMERO)
Benítez en una acción del encuentro ante el Real Valladolid (BALDOMERO)

El conjunto de Anquela buscó desde el comienzo el empate y terminó encontrándose con una nueva derrota ante el Valladolid

 

Los papeles quedaron bien definidos desde el pitido inicial. El Valladolid fue el encargado de llevar el control y el peso del encuentro, mientras que el Granada apostó por agazaparse atrás y buscar sus opciones a base de contras que apenas crearon peligro a lo largo del encuentro.

El Granada entregó el balón al conjunto local de forma voluntaria, quizás conscientes, de que la falta de Brahimi les iba a privar de poder controlar el encuentro. El Valladolid se encontraba cómodo con el balón en sus pies, pero el Granada consiguió contrarrestar este hándicap con una gran solidez defensiva, haciendo estéril la abrumadora posesión del esférico por parte pucelana, que llegó a alcanzar el 70% a su favor. La ausencia de Brahimi en la zona de creación nazarí originó un gran `agujero negro´ en la medular, que dejaba al equipo deslavazado en ataque y sin apenas opciones de crear jugadas de toque.

La presencia de Orellana en lugar del centrocampista galo no funcionó en ningún momento, el chileno apenas aportó dirección, criterio o jerarquía a la hora de jugar el balón, lo que dejaba a El Arabi perdido entre un mar de defensas rivales.

Ante el dominio territorial del Valladolid, el Granada seguía intentando crear ocasiones a base de latigazos, volcando todo su juego por la banda izquierda, con Dani Benítez y Siqueira como únicos agitadores, de un equipo más preocupado por mantener la portería a cero que por poner en apuros al meta rival.

La descompensación entre bandas afectó a Torje, el rumano estuvo prácticamente inédito en fase ofensiva, realizando sus jugadas de más mérito en el trabajo defensivo. Esto dejaba al Granada muy mermado en ataque, llevando peligro con un cabezazo de Mikel Rico en el minuto 8 y con un buen centro de Nyom, rematado por Orellana en el 18´.

La buena noticia para el Granada y para Anquela, era que la solidez defensiva no se resentía y la zaga apenas dejaba fisuras, siendo capaz de repeler con solvencia los ataques del Valladolid. El conjunto de Djukic intentó hacer daño con numerosos centros, teniendo en Omar a su jugador más incisivo, pero la pareja formada por Diakhaté y Borja Gómez se mostraron contundentes, llegando a desesperar en ocasiones a los atacantes rivales.

Los pupilos de Anquela cerraban una primera parte muy correctos en defensa, pero sin apenas mordiente en ataque, dejando la sensación de poder haber conseguido un botín mayor con un poco más de ambición en la mezcla.

Apenas cambió el decorado tras la reanudación, el Valladolid seguía amasando el balón y el Granada le esperaba atrincherado en torno al área de Toño. Los cimientos defensivos que reclamó Anquela durante la semana parecían solidos e inquebrantables, pero en lo que tarda un parpadeo, un terremoto redujo el trabajo a escombros. Un pase de Óscar a la espalda de los centrales y una definición de las que carece el Granada por parte de Manucho sacudieron el encuentro, dejando el 1-0 en el electrónico y a un rival aturdido.

Tras ser empujados por el Valladolid hacia el abismo de la derrota, Anquela y el equipo intentaron reaccionar. El técnico jienense dio entrada a Flores en lugar Orellana, mientras que ordenaba una presión adelantada. Por momentos el partido se electrizó y parecía que el Granada iba a encerrar al Valladolid, pero poco tardó en desvanecerse el espejismo.

La necesidad de lanzarse al ataque, dejó al Granada rotó, ofreciéndole al conjunto pucelano facilidades de las que no había disfrutado antes. Toño volvió a estar providencial en dos intervenciones salvadoras, evitando con unos grandes reflejos la sentencia.

A pesar de la acuciante necesidad, el Granada no consiguió agobiar a Dani. Los ataques rojiblancos se perdían como disparos al aire, sin dirección, dejando la sensación de que sólo un golpe de fortuna podía ayudar. Anquela intentó volver a agitar el choque con la entrada de Machis por Nyom y la de Íñigo López por Diakhaté, para hace el papel de Alexanco, pero ninguno le aportó al equipo solución alguna.

El Granada vuelve a perder, y como en otras ocasiones, el equipo le regaló al rival tres cuartas partes del encuentro, lanzándose a por los tres puntos únicamente cuando se vio por debajo en el marcador. Faltó el ardor guerrero que el equipo mostró desde el inicio ante el Betis y el Atlético de Madrid, el Granada no puede permitirse especular sobre un terreno de juego. Anquela ya tiene solidez defensiva, pero esa solidez no puede conseguirse gracias a sacrificar la ambición y el alma del equipo.

Granada CF: Toño; Nyom (Machis min.78), Diakhaté (Íñigo López min.86), Borja Gómez, Siqueira; Iriney, Mikel Rico, Torje, Benítez; Orellana(Floro Flores m.67); y El-Arabi.

Valladolid: Dani; Rukavina, Rueda, Peña, Balenziaga; Álvaro Rubio, Víctor Pérez, Ebert (A. Bueno m.69), Óscar (Sastre m.87), Omar y; Manucho (Javi Guerra min.80)

Árbitro: Pérez Lasa: amonestó a Diakhaté m.29, Borja Gómez m.43, Dani Benítez m.65 y Floro Flores m.89 en el Granada y a Óscar m.46 en el Valladolid

Incidencias: Minuto de silencio antes de comenzar el encuentro por Manolo Peña, ex jugador del Valladolid

 
 
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