Líderes sin hacer ruido
El Granada CF se encumbra a la primera plaza tras remontar en el 'Nuevo Arcángel' y muestra su cara más competitiva
El Granada CF se va a la cama como líder de Segunda. Que nadie reserve todavía plaza en Primera ni empiece a buscar balcones para celebrar nada: apenas van tres jornadas. Pero, después del inicio del curso pasado —tres partidos, tres derrotas y una colección de caras largas—, poder mirar la clasificación desde arriba ilusiona a la afición.
Los rojiblancos comparten los siete puntos con CD Leganés y Sporting, aunque mandan por una diferencia de goles de +4. Celta Fortuna o Castellón podrían engancharse mañana al grupo de cabeza, sí, pero para quitarle el primer puesto al Granada tendrían que ganar por goleada.
Un comienzo que cambia el ánimo
El liderato a estas alturas tiene poco valor estadístico. Sin embargo, representa algo importante. Este Granada ha arrancado de forma radicalmente distinta al de hace un año, cuando el equipo se especializó demasiado pronto en mirar hacia abajo.
Ahora hay otra actitud. Pacheta ha conseguido implantar un gen competitivo que no siempre se había visto en los rojiblancos. Quizá sea cosa de los fichajes, de los canteranos que llaman a la puerta sin pedir permiso, de los nuevos gestores o, sencillamente, de que alguien ha recordado al vestuario que los partidos duran más de veinte minutos.
El caso es que el equipo corre, pelea y compite. Y, en una categoría como esta, donde casi todos los domingos se juega sobre césped, barro y nervios, eso ya es una ventaja considerable.
Del susto al golpe de autoridad
En el Nuevo Arcángel, el Granada comprobó muy pronto que no todo iba a ser un paseo triunfal. A los dos minutos llegó un error defensivo y, con él, el primer gol encajado del campeonato. Había material suficiente para que aparecieran los fantasmas: otro campo complicado, otro partido cuesta arriba y ese instante en el que un equipo puede empezar a discutir consigo mismo.
Pero esta vez los rojiblancos no bajaron la cabeza. Se levantaron, ajustaron piezas y fueron a por el rival. Bourama, joven y cada vez menos sorpresa, empató el derbi andaluz en el segundo acto. El 1-1 podía haber servido como botín razonable. Un punto fuera de casa, un rival incómodo, partido remontado y a pensar en la siguiente jornada.
Pero el Granada no se conformó. Pacheta agitó el banquillo y la respuesta fue inmediata: Pascual y Marqués marcaron para convertir una tarde de resistencia en una victoria de las que alimentan al grupo y alteran el pulso de la afición.
Ilusión con freno de mano
La victoria invita a tocar las campanas, revisar la tabla cada diez minutos y hablar de “dinámica ganadora”. Es comprensible. El Granada es líder, ha reaccionado a un golpe temprano y transmite una competitividad que hace un año parecía extraviada entre urgencias y decepciones.
Pero conviene que los árboles no tapen el bosque. La plantilla sigue en construcción, queda mucho campeonato y el presupuesto es incluso más bajo que el de la temporada pasada. El objetivo declarado no es el ascenso, por mucho que la clasificación se empeñe ahora en colocar al equipo en la foto bonita, pero soñar sigue siendo gratis. Y, mientras no llegue la factura, el granadinismo puede permitirse irse a dormir mirando hacia arriba.
El norteamericano ha asegurado que será el "propietario más transparente" que haya tenido el conjunto rojiblanco
"Ellos hicieron que nuestra manera de jugar no fuera la habitual", ha reconocido el técnico del Córdoba





