Otra 'anomalía' en la carrera de Pacheta
El burgalés se está enfrentando a otro verano atípico
Después de un año de sufrimiento, Pacheta acabó la competición mostrando signos de optimismo, afirmando que el club regresaba a la norma del uno a uno y que esperaba que, al contrario que en el verano pasado, los refuerzos llegasen en forma y tiempo, pero la realidad está siendo muy diferente y el Granada se ha convertido en el único equipo de la categoría sin incorporaciones a la espera de que la venta se concrete, otra experiencia anómala que añadir a su expediente.
La carrera en los banquillos de Pacheta ya comenzó de forma inesperada. El burgalés era el director deportivo del Numancia pero tras la destitución de Sergio Kresic fue él quien tomó las riendas del conjunto soriano, aunque no pudo evitar el descenso de categoría.
Tras su paso por el Oviedo, Pacheta desembarcó en el Cartagena con la misión de retornar a Segunda. El burgalés completó una buena campaña y finalizó en segundo lugar la ligar regular, pero fue destituido de forma sorprendente; el motivo, como ha relatado el técnico en varias ocasiones, la predicción de una pitonisa, que vaticinó que Efesé no daría el salto de categoría con Pacheta en el banquillo.
Después de su primera experiencia en el extranjero, al frente del Korona Kielce, Pacheta retornó a España para asumir los mandos del Hércules. El conjunto alicantinó protagonizó una temporada irregular pero el de Salas de los Infantes fue cesado cuando el equipo marchaba en zona de playoff, un punto por encima del quinto y a siete del líder, en otra decisión complicada de entender.
Sin miedo a los retos, Pacheta se marchó a Tailandia para tomar el control del Ratchaburi, club donde compartía cenas con el presidente de la entidad, en otra experiencia alejada de lo convencional.
De vuelta a territorio nacional, Pacheta vivió una de sus experiencias más exitosas como técnico del Elche, al que condujo hasta Primera División, un ascenso que no evitó que el burgalés no siguiese en el cuadro ilicitano en la máxima categoría, otro revés difícil de encajar y que no suele ser lo habitual.
Pacheta llegó a Granada con la ambición de devolver al equipo a la élite, pero ya en su primer verano se encontró con una situación complicada, que llevó a los rojiblancos a tener que luchar por la permanencia, asumiendo una nueva realidad. El burgalés esperaba que las cosas cambiasen, pero la inminente venta del club ha paralizado todo y el preparador rojiblanco ha iniciado la pretemporada sin refuerzos y con la incertidumbre sobrevolando el club, otra situación límite a la que tendrá que sobrevivir el burgalés.






