Ruido sordo
CONTRACRÓNICA | El partido de Copa ante el Rayo sirvió como protesta por la situación actual del club
Hay silencios o ausencias que retumban más que cualquier grito o protesta y ayer 'Los Cármenes' elevó la voz de forma diferente, con gradas vacías, dando la espalda a unos dirigentes que han llevado a la entidad nazarí al borde del abismo, trayendo al presente viejos fantasmas que parecían olvidados para siempre.
Ayer la afición dijo basta, tanto los que se quedaron en su casa como los pocos que acudieron al estadio, que tampoco callaron y mostraron su disconformidad en reiteradas ocasiones, un clamor ensordecedor que debe ser el motor de cambio de la entidad nazarí, inmersa en una deriva peligrosa.
Hace tiempo que la masa social del Granada se sumió en el hastio, casi bordeando la resignación, pero eso está cambiado y como un rumor imparable su voz comienza a elevarse, dejando claro que no van a permitir que el club vaya languideciando, abandonado a su suerte.
La semilla del Granadinismo hace tiempo que germinó, ya está arraigada a la tierra y no hay peligro de que se termine marchitando, por eso esta afición no está dispuesta a ver cómo empujan al Granada hacia una agonia lenta y dolorosa para los que de verdad sienten los colores.
Contra el Rayo, 'Los Cármenes' recordó a ese estadio abandonado, en el que cada lance del juego retumbaba entre sus muros, en el que un grupo de irreductibles 'filipinos' sostenían a un equipo herido de muerte, tiempo que ahora paracen muy lejanos pero que amenazan con volver, y por eso la afición rojiblanca ha dicho basta.
Izan González, en su primera titularidad, fue el mejor del Granada cuajando un partido brillante
El acierto, clave para el burgalés: "Somos un equipo que llega mucho y un día alguien lo paga"





