Fuera de juego
Granada, sede sí pero sin equipo
En menos de dos meses, Granada volverá a vestirse de gala. Del 19 al 22 de marzo, el Palacio de los Deportes acogerá la Copa de España 2026 de fútbol sala, la cita más esperada del calendario nacional. Será la tercera vez que esta competición recale en la ciudad tras hacerlo en 2009 y 2023, con los mejores clubes del país: ElPozo Murcia, Barça, Manzanares, Cartagena, Movistar Inter, Palma Futsal, Jaén Paraíso Interior y Valdepeñas. Un espectáculo asegurado para los amantes del fútbol sala y una buena noticia para el turismo deportivo.
Pero más allá del escaparate, queda un vacío evidente. Granada se ha acostumbrado a ser sede, no protagonista. A disfrutar de los eventos, pero no a tener equipos que los representen. Porque aspirar a tener un club en Primera División ya suena a utopía. Hoy por hoy, el Sima Granada es el máximo exponente provincial, y juega —con mucho esfuerzo— en Segunda B... y gracias, porque fue repescado este verano tras un descenso en los despachos.
Y ahí radica el problema: no hay proyecto sólido y ambicioso de fútbol sala en la provincia, ni respaldo institucional ni empresarial que apueste a largo plazo. Nos llenamos de orgullo por acoger competiciones, mientras el talento local sigue sin una estructura que lo sostenga. Y cuando la Copa se vaya y se apaguen los focos, el fútbol sala de élite volverá a ser un recuerdo pasajero.
Por eso, estos eventos están muy bien… pero no bastan. Granada necesita una apuesta real por lo suyo, por lo cercano, por el deporte que arraiga y permanece. Porque disfrutar del mejor fútbol sala cada dos fines de semana, en casa, no debería ser un sueño. Debería ser una realidad.


