Fuera de Juego

¿Qué pasa con la venta?

Javier Palma |  |  
29 de julio de 2026
Javier Palma (GRJ)
Javier Palma (GRJ)

El Granada CF vive un verano que huele a incertidumbre por todos lados. Se acaba julio y la venta del club sigue sin oficializarse. El principio de acuerdo entre la propiedad actual y el fondo estadounidense que encabeza Michael Schwimer no termina de concretarse, y el tiempo, en un club con la economía al límite, es un factor que pesa como una losa.

El gran cuello de botella está en Luxemburgo. La administración concursal que defiende los derechos de Gino Pozzo, acreedor de los actuales propietarios, tiene la llave del bloqueo. Sobre la mesa, una operación que parece contar con el beneplácito de LaLiga, pero también, según distintas fuentes, la posibilidad de que el italiano tenga un acuerdo preferente con otros compradores interesados. Entre unas cosas y otras, los días pasan, la novela se alarga y la afición sigue sin saber quién mandará realmente en el club.

Mientras tanto, el Granada CF en lo deportivo hace vida como si nada, después de un tiempo de bloqueo, inmerso en la pretemporada y con cinco fichajes ya anunciados. Pero la imagen que dejó el segundo amistoso ante la UD Almería añade otra capa de desconcierto: Pacheta decidió prescindir de las cuatro últimas incorporaciones —Kader Bamba, Sergio López, Alejandro Marqués y Diego Pampín— en un partido con casi cuatro mil aficionados en el Zaidín que esperaban, precisamente, ver caras nuevas sobre el césped. En un contexto tan delicado, no enseñar el nuevo proyecto al público suena a oportunidad perdida y a mensaje confuso.

 

La asfixia económica, además, se nota donde más duele: en el fútbol femenino y en la cantera. Los ajustes son muchos, demasiados. La última puñalada la ha recibido el Granada C, que no podrá disfrutar de su merecido ascenso a División de Honor Sénior. Tres ascensos consecutivos, miles de euros invertidos, una plantilla prácticamente cerrada y una pretemporada encauzada… para acabar por el sumidero. Es difícil explicar a esos jugadores, técnicos y familias que el esfuerzo no basta cuando la gestión no acompaña.

Todo esto dibuja un paisaje inquietante: un club en venta que no se vende, un primer equipo que trata de avanzar con freno de mano echado, y una base —fútbol femenino y equipos de cantera— que sufre los recortes más duros. La pregunta es evidente: ¿quién está pensando en el futuro del Granada CF más allá de cerrar una operación y cuadrar unas cuentas?

La afición merece algo más que comunicados escuetos y silencio. Merece saber qué proyecto se quiere construir, con qué propietarios y con qué compromiso con la cantera y el fútbol femenino. Porque si el Granada pierde también su raíz, sus categorías inferiores y sus equipos de base, no sólo se estará vendiendo un club: se estará vaciando una identidad.  

 
 
Advertisement