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Crónicas partidos

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El derbi y Europa tienen sabor bético, 2-1

Momento en el que Machís intentaba zafarse de Bravo para anotar el empate (LALIGA)
Momento en el que Machís intentaba zafarse de Bravo para anotar el empate (LALIGA)

El Granada se desengancha casi definitivamente de la pelea europea después de caer en Sevilla con una polémica cesión señalada en los últimos minutos. Doblete de Borja Iglesias, que neutralizó el tanto de Machís, y lesiones de Montoro y Yangel Herrera

10 de mayo de 2021

El Granada puede haber finalizado una temporada histórica tres jornadas antes. No cabe duda de que la profesionalidad rojiblanca lo dará todo en las últimas fechas del campeonato, con el objetivo principal conseguido de forma extraordinaria, pero la derrota en el tramo final del derbi ante el Betis hace que la zona europea, a siete puntos (ocho reales), y dos rivales más delante luchando por lo mismo, se presente como una verdadera utopía. Todo pasaba por ganar esta noche en el ‘Benito Villamarín’ y, aunque no fue por no intentarlo, una cesión señalada en el minuto 86 dio al conjunto verdiblanco un triunfo que sí le acerca, y mucho, a competición continental. El doblete de Borja Iglesias dejó en mera anécdota el empate momentáneo de Machís mediado el segundo tiempo de un choque donde, además, se retiraron lesionados Montoro y Yangel Herrera.

La jornada se iba cerrar con un derbi andaluz en el ‘Benito Villamarín’ entre dos equipos que se jugaban, prácticamente, una campaña liguera entera. En el caso del Granada, el objetivo principal de la permanencia ya estaba asegurado de forma matemática desde hacía algunas semanas, y sólo le quedaba seguir soñando. Eso sí, para abrir un hilo de esperanza de cara a la clasificación europea, debía ganar en el feudo hispalense. En caso de no regresar a la ciudad de la Alhambra con los tres puntos en la maleta, poco o nada se presumía en juego las tres últimas fechas del campeonato.

El rival se jugaba lo mismo, o incluso más. Un Betis hecho con el claro propósito de devolver a la entidad a Europa y, pese a arrancar la liga de una forma más que irregular, encontró poco a poco su juego. Un triunfo hoy les dejaba el pasaporte continental muy al alcance de su mano, y esa hipotética ventaja de nueve puntos sobre los rojiblancos ya sería definitiva.

Diego Martínez salió al tapiz del ‘Villamarín’ con la alineación prevista. Rui Silva había entrado en la convocatoria, pero tal y como era de esperar, Aarón fue el encargado de ocupar los tres palos. En la línea de cuatro entró Domingos Duarte, ya recuperado, y formó la zaga junto a Germán, con los laterales para Foulquier y Quini. Los tres tenores (Gonalons, Montoro y Yangel) formaron en la medular, mientras que Puertas y Machís ocuparon los costados. Arriba, en sustitución del sancionado Soldado, se colocó Luis Suárez.

Los primeros compases del choque fueron igualados a más no poder. El buen planteamiento rojiblanco hizo que el juego se moviera únicamente por el centro del campo, a excepción de algún envío largo. En uno de ellos, Yangel Herrera no estuvo espabilado para interceptar la pelota cuando se plantaba completamente sólo ante Bravo.

A los diez minutos, el encuentro se interrumpió por una pésima noticia para el Granada. Montoro se tendió sobre el verde y no pudo más. El valenciano se había roto. Fede Vico entró en su lugar y lo primero que hizo fue desperdiciar una ocasión clarísima. Bravo salvó el remate de Machís, el cordobés cazó el rechace y, con todo a favor, erró el mano a mano, tapando bien el guardameta chileno. Pudo haber definido antes el mediocentro granadinista, pero tardó en exceso, quizás por estar frío. Poco después también lo intentó desde fuera del área con un chut que se marchó por encima de la portería verdiblanca.

El Granada estaba mucho más activo que su rival, a pesar del palo que había supuesto la lesión de Montoro, bien suplido por un Fede Vico que salió muy enchufado. Precisamente del catorce nació la ocasión más clara en el ecuador del primer tiempo. Vico abrió hacia Luis Suárez y el colombiano, con prácticamente toda la portería para él sólo, se topó con el palo, con ayuda de Bravo. Machís no erró en el rechace, pero el tanto fue anulado por fuera de juego. Lo que parecía una posición antirreglamentaria clara en directo acabó siendo una infracción por centímetros vista la repetición y la línea que tiró el VAR.

La respuesta bética tampoco estuvo falta de peligro. Aitor Ruibal tiró la pared con Joaquín y el disparo cruzado del extremo catalán se encontró con una mano extraordinaria de Aarón. Seguidamente, el meta rojiblanco también estuvo atento por bajo para blocar un centro de Emerson. Y otro envío raso del lateral brasileño obligó a Foulquier a erigirse como salvador al despejar el esférico cuando Ruibal ya tenía la caña preparada para marcar a placer. El partido estaba roto y, posiblemente, bastante más entretenido de lo que muchos podían augurar.

El empuje de los últimos minutos estaba siendo para el bando local. Aun así, el Granada no era merecedor de marcharse a vestuarios por debajo en el marcador. Hubo fases para cada uno durante el primer tiempo, pero el que atizó antes fue el plantel de Pellegrini en una acción donde Germán quedó en evidencia. Ruibal mandó un balón bombeado hacia Borja Iglesias, que recibió y controló con una sorprendente facilidad ante el enorme espacio que le había dejado el central gaditano. Para relamerse, el `panda´ esperó a su oponente, recortó de espaldas y definió con un disparo imposible para la estirada de Aarón. Era la jugada que tantas veces le habían hecho a Germán a lo largo de la presente temporada y una vez más no estuvo a la altura. Villalibre, Gerard Moreno o Iglesias son algunos ejemplos.

Ese gol local, a falta de cinco minutos, mermó en exceso a los rojiblancos, que pedían el descanso como agua de mayo. Un disparo de Joaquín que atrapó Aarón en dos tiempos fue la última llegada del cuadro bético, que enfiló el túnel de vestuarios con medio pase sellado hacia Europa.

 

El Granada estuvo amarillo, 0-1

(JOSÉ M. BALDOMERO)
(JOSÉ M. BALDOMERO)

El Cádiz se llevó el derbi gracias a un solitario gol de Rubén Sobrino en el tramo final de la primera parte. La reacción nazarí durante la segunda fue muy espesa. Expulsión de Soldado y lesión de Kenedy

2 de mayo de 2021

El derbi fue amarillo para el Granada, en todos los aspectos. El `submarino´ se llevó rumbo a la Tacita de plata tres puntos que suponen un paso más que de gigante de cara a su objetivo de la permanencia y deja al conjunto rojiblanco con cara de incredulidad ante la oportunidad de oro que se le había presentado para depender de sí mismo tras el resultado del Valladolid – Betis. Un equipo, el verdiblanco, que será el próximo rival de los nazaríes en la búsqueda del sueño europeo. Para poder plantar cara en el 'Benito Villamarín' la imagen deberá ser bien distinta a la mostrada hoy por el equipo, cuajando una de sus peores actuaciones como local en la presente temporada.

Antes del encuentro el Granada ya sabía que, con el empate del Betis en casa del Valladolid, a partir de ese momento dependía de él mismo para entrar en la zona europea. El primer escollo sería el Cádiz en el penúltimo derbi andaluz de la temporada. Un cuadro el gaditano que quería amarrar de una vez la permanencia virtual, aunque los siete puntos de ventaja sobre el descenso parecían un colchón bastante cómodo de cara al tramo final de campeonato.

Hubo variaciones en el once de Diego Martínez con respecto al empleado en la histórica victoria frente al Barcelona hace tres días. La principal modificación fue el esquema, pasando de nuevo al habitual 4-3-3 en lugar del 5-4-1 usado en los dos últimos compromisos.

La lesión de Rui Silva obligó a repetir a Aarón Escandell en la portería nazarí tras una muy buena actuación en el ‘Camp Nou’. De la densa, para poder conformar esa línea de cuatro, el sacrificado fue Víctor Díaz, quedándose Foulquier, Nehuén, Germán y Quini. Los tres tenores ocuparon el centro del campo, con el regreso de Montoro después de cumplir sanción, al igual que Puertas, orientado a la banda. En el otro costado estuvo Machís, y arriba no fue Soldado la referencia ofensiva, sino Jorge Molina, autor de un tanto épico en el coliseo azulgrana.

El choque arrancó de forma eléctrica, sobre todo por la ocasión tan clarísima que tuvo el Cádiz antes de cumplir los dos primeros minutos. A la contra, Salvi puso un centro raso desde la banda, Sobrino interceptó la pelota y su pase hacia Negredo, que estaba completamente sólo delante de la portería de Aarón, fue tan deficiente que el delantero vallecano ni tan siquiera logró conectar el remate.

La respuesta nazarí no se hizo de esperar y un latigazo de Quini fue repelido por Conan Ledesma como buenamente pudo el guardameta argentino. Poco después, pasado el cuarto de hora, Germán cabeceó por encima del larguero. El encuentro fue ganando en serenidad y respeto entre los dos bandos, lo que llevó a presenciar pocas ocasiones. Pudo haber creado mucho peligro el centro de Quini tras un pase filtrado por Puertas, pero Cala estuvo providencial para despejar la pelota.

El Cádiz estaba haciendo su partido, buscando los contragolpes, mientras que el Granada no se sentía incómodo, pero tampoco le agradaban los pocos espacios que dejaban los amarillos. En dos acciones ofensivas seguidas, una para cada uno, Yangel Herrera estrelló su disparo contra Fali, primero, y después Nehuén Pérez apareció salvador para despejar de cabeza una pelota que iba teledirigido a la testa de Negredo en el segundo palo.

La más clara de todo el primer tiempo para el Granada se produjo a falta de diez minutos para enfilar el camino a vestuarios. Un saque de esquina lo cabeceó mal y forzado Germán, quedando la pelota muerta dentro del área pequeña. Nehuén Pérez estuvo más vivo que el resto para meter el pie y rematar a bocajarro, pero Conan Ledesma se hizo enorme para evitar que el marcador, momentáneamente, se moviera.

Y del posible 1-0 al 0-1 de Rubén Sobrino. Negredo remató en el segundo palo y Aarón impidió su gol con un paradón, pero el rechace lo cazó el propio `tiburón´ para servírsela en bandeja al manchego, quien tan sólo tuvo que empujarla a placer. Con ese resultado, que además llegó en un momento duro antes del descanso, el Granada ya no dependía de sí mismo para lograr la clasificación europea. Pudo ser todavía peor tan sólo dos minutos después, y otra vez con Sobrino como quebradero de cabeza, aunque esta vez Aarón sí desbarató el mano a mano.

 

¡Apoteósico Granada!, 1-2

(LALIGA)
(LALIGA)

Primera victoria del conjunto rojiblanco en el ‘Camp Nou’, con remontada incluida, en un ejercicio de garra, lucha y superación

29 de abril de 2021

No hay calificativos. La sensación vivida hoy por una provincia prácticamente al completo ha debido ser indescriptible. Y todo gracias a un grupo de futbolistas y personas para los que la palabra “imposible” no existe. El guion del partido en el ‘Camp Nou’, donde jamás había puntuado el Granada, se estaba dando según lo previsto. El Barcelona, jugándose el liderato, ganaba gracias a un tanto de Messi. Pero, a falta de media hora, emergió el espíritu del conjunto de Diego Martínez, ese que le ha llevado a completar los hitos más gloriosos del club, para completar una remontada apoteósica con los goles de Machís y el hombre de la eterna juventud, Jorge Molina.

Nunca antes había logrado puntuar el Granada en sus visitas al FC Barcelona. 24 choque ligueros a domicilio y 24 derrotas, tanto en el antiguo campo de ‘Les Corts’ como en el ‘Camp Nou’. El objetivo de romper hoy el maleficio no era solo batir una marca más en la historia, sino un paso de gigante hacia el sueño de repetir clasificación europea y, además, asegurar matemática, en caso de victoria, la permanencia un año más en la máxima categoría.

Con muchísimas bajas, y bastante importantes, debía afrontar Diego Martínez la complicada batalla que iba a vivir su equipo contra el reciente campeón de Copa. Los principales nombres con los que el técnico gallego no iba a poder contar eran los de Rui Silva, Domingos Duarte, Neva y Kenedy, lesionados, y Montoro y Puertas, sancionados.

El debut liguero esta temporada de Aarón Escandell y el esquema de tres centrales y dos carrileros, como en Sevilla, eran las principales novedades. También sorprendió ver a Max Gonalons en el banquillo, ocupando su puesto en el centro del campo Eteki, quien acompañó a Yangel Herrera. Atrás, repitieron Víctor Díaz, Germán (pese a las molestias), Nehuén, Foulquier y Quini. Arriba fue Soldado el nueve, disipando las dudas que generó su ausencia en la sesión del martes, escoltado en las bandas por Luis Suárez y Machís.

Para nada estuvo incómodo el Granada durante los compases iniciales, al contrario. Era el Barça quien no encontró el juego que más le gusta, sin recibir de forma clara sus jugadores de arriba, y con unos de rojiblanco que cada vez que veían espacios no tenían ningún tipo de tapujos en salir al ataque. Mientras Aarón blocaba de forma segura todos los balones aéreos que sobrevolaban el área visitante, Machís y Soldado se encargaron de ponerle las cosas difíciles a la zaga culé. Ambos fueron los más participativos del cuadro nazarí en la parcela ofensiva.

Poco a poco el Barcelona fue encontrándose más a sí mismo. Un latigazo de Griezmann desde la frontal que atrapó Aarón en dos tiempos fue el primer aviso serio de los azulgranas. Sobre Griezmann cometió una entrada Soldado un minuto después que le costó la amarilla al valenciano. Todo ello sería el preámbulo al mazazo de Leo Messi.

El astro argentino inauguró el luminoso en el ecuador del primer tiempo. Una excepcional maniobra de Griezmann, revolviéndose en un palmo de suelo y filtrando un balón de oro hizo posible que Messi pudiera disparar de primeras para batir a Aarón. Enfundó su zurda de oro para cruzar la pelota y colocar, momentáneamente, líder de al Barcelona. Era su decimoquinto gol en catorce encuentros domésticos al Granada.

Un robo de Yangel Herrera en tres cuartos de campo pudo haber sido la más que instantánea reacción granadinista, pero su disparo salió muy mordido y la acción terminó sin consecuencias para los intereses locales. El Barça tuvo que esperar hasta la recta final de la primera mitad para gozar de otra clara oportunidad y aumentar la ventaja. Esta llegó tras un genial envío de Busquets hacia Messi, quien se plantó sólo en el mano a mano ante Aarón, pero el meta estuvo enorme para rozar la pelota con su bota y evitar el segundo.

El Granada no quiso marcharse al descanso sin dar algún susto. Soldado, incansable durante todo el partido a la hora de pelear, tanto en el campo como al árbitro (en caso contrario, posiblemente no sería él), realizó un magnífico control orientado y una vez que pisó el área culé su centro lo despejó de manera providencial Umtiti. Luis Suárez ya tenía preparada la caña en el segundo palo.

 

Un villano anda suelto, 2-1

Momento al término del partido en el que De Burgos Bengoetxea señaló el final un minuto antes (LALIGA)
Momento al término del partido en el que De Burgos Bengoetxea señaló el final un minuto antes (LALIGA)

El Granada cayó en un derbi que pasará a la historia por la surrealista situación que protagonizó el árbitro De Burgos Bengoetxea al término del choque. Antes, sus polémicas decisiones colmaron los ánimos nazaríes

25 de abril de 2021

El Granada se volverá de vacío del ‘Ramón Sánchez Pizjuán’ una vez más. Un estadio casi maldito para los rojiblancos, aunque hoy, además de los méritos del Sevilla, también influyó en el resultado la actuación de Ricardo De Burgos Bengoetxea. Sin excusarse en el colegiado vasco, sus decisiones marcaron el devenir del encuentro, las cuales no requerían apenas tiempo para pensar cuando eran en contra de los visitantes, y sí muchas vueltas a la hora de señalar a favor de los locales. Agrandó su leyenda, con algo casi nunca visto en la historia del fútbol, al término del duelo. Aun así, el equipo volvió a mostrar cierta fragilidad defensiva a domicilio y dos goles al arranque del primer y segundo tiempo le condenaron en la capital hispalense.

El derbi de esta tarde en el ‘Ramón Sánchez Pizjuán’ presentaba a dos equipos que no conocían de imposibles. Unos querían seguir soñando con alcanzar a los tres gigantes de arriba y luchar por el título liguero, mientras que otros buscaban avivar aún más la llama de la ilusión por repetir en Europa. La estadística no tenía que ser un impedimento para los de Diego Martínez, ni la histórica, con sólo dos victorias del Granada en el feudo sevillista, ni la actual, acumulando el rival cuatro victorias consecutivas.

Revolucionó el esquema el técnico gallego para medirse a su ex equipo. El Granada salió al campo con tres centrales, entre ellos Víctor Díaz y dos carrileros (Foulquier y Neva). Además, arriba fue titular Luis Suárez, tal y como apuntábamos en la previa. Con respecto a la goleada frente al Eibar se quedaron en el banquillo Quini, Montoro, Machís, Molina y Soldado, mientras que Vallejo no entró en la convocatoria, siendo sustituido por Nehuén Pérez. Gonalons y Kenedy, que tuvieron una participación muy notable en la segunda parte contra el cuadro armero hace tres días, también salieron de inicio a pesar de estar incluidos en el parte médico a comienzos de la semana.

Con todas las variaciones mencionadas, el once de Diego en ‘Nervión’ fue el siguiente: Rui Silva bajo palos; Foulquier, Nehuén, Germán, Víctor Díaz y Neva en defensa; un doble pivote en el medio formado por Gonalons y Yange Herrera; Puertas y Kenedy por los costados; y Luis Suárez en punta de ataque.

La chispa por parte de los dos conjuntos se hizo notar desde el principio. El Granada salió con una presión muy alta, algo que no tardó en contrarrestar el Sevilla mediante un latigazo de Papu Gómez desde el vértice del área que se fue desviado por poco. El futbolista argentino recibió en zona peligrosa y armó rapidísimo el disparo para generar el primer “uy” del partido. Reaccionó inmediatamente el cuadro visitante, pero De Burgos Bengoetxea anuló el tanto a Puertas por una falta previa, algo discutible, de Yangel Herrera sobre Acuña.

Al cuarto de hora el Papu volvería a aparecer en la parcela ofensiva, y esta vez de forma clave. Gonalons le derribó dentro del área después de que Ocampos fuera más listo que Nehuén y pusiera el pase atrás. El colegiado no se lo pensó a la hora de señalar el punto fatídico. Un penalti que bien se pudo ahorrar el Granada o, más bien De Burgos Bengoetxea, y es que el toque del francés fue mínimo. Rakitic no erró desde los once metros, a pesar de que Rui Silva llegó a tocar la pelota. Como viene siendo habitual en los últimos encuentros fuera de casa, a los de Diego Martínez les tocaría remar a contracorriente durante buena parte de los 90 minutos.

El tanto mermó el ímpetu nazarí mostrado hasta ese momento. Un cabezazo cruzado de De Jong a centro de Navas pasó rozando el palo y el delantero neerlandés se quedó muy cerca de ampliar la ventaja acto seguido. Ya en la recta final del primer tiempo, dos disparos de Suso y Papu Gómez desde fuera del área obligaron a intervenir a Rui Silva.

 

A lo grande, 4-1

Los jugadores del Granada CF celebran el primer tanto del partido (JOSÉ M. BALDOMERO)
Los jugadores del Granada CF celebran el primer tanto del partido (JOSÉ M. BALDOMERO)

A la décima logró el Granada, infinitamente superior, su primer triunfo ante el Eibar en la máxima categoría con una goleada gracias al doblete de Soldado y los tantos de Puertas y Kenedy

22 de abril de 2021

Costó, pero al fin llegó. El Granada, después de dos empates y siete derrotas en su histórico de partidos frente al Eibar en Primera División, consiguió doblegar al cuadro armero por primera vez en la máxima categoría. Además, con goleada, y bien merecida. Sólo el momentáneo 2-1 hizo poner algo nervioso a un equipo que fue muy superior durante todo el partido. En la recta final apareció Kenedy, que sí jugó veinte minutos, para ser protagonista en los otros dos tantos rojiblancos y dejar sentenciada la contienda. Volvió, después de una semana predominada por la resaca europea, tanto para bien como para mal, a lo grande el equipo nazarí.  

Con el objetivo de no descolgarse por la lucha europea y, además, poner fin al maleficio que el Eibar había instaurado sobre el Granada en Primera, Diego Martínez decidió emplear un once más que defensivo, con Soldado y Molina en punta de ataque. Un 4-4-2 de manual ante las bajas de Gonalons y Kenedy, reservados en el banquillo por sus lesiones en hombro y tobillo, respectivamente. Con respecto al partido de Manchester también descansó Carlos Neva, dejando su sitio en la banda izquierda a Quini.

Por lo demás, los elegidos para derrocar al cuadro armero por primera vez en la máxima categoría fueron los previsibles: Rui Silva bajo palos; Foulquier, Vallejo, Germán y Quini en línea de cuatro; un doble pivote en la medular formado por Montoro y Yangel Herrera; Puertas y Machís en las bandas; y arriba la dupla de la eterna juventud, Jorge Molina – Roberto Soldado.

Los rojiblancos tuvieron muy claro lo que tenía que hacer desde el arranque, provocando el miedo en el cuerpo a un Eibar que basaba sus posibilidades en balones largos y que Bryan Gil o Pozo inventaran algo desde los costados. Yangel Herrera dio el susto en los compases iniciales al caer tendido sobre el verde. Diego mandó a calentar a Eteki y Gonalons aunque, afortunadamente, no duraron mucho tiempo en la banda y pronto retornaron al banquillo.

El choque fue ganando en espesura y las ocasiones brillaron por su enorme ausencia. Pero, era un ritmo que le convenía, y mucho, al Granada. Los pupilos de Diego Martínez aguantaron con paciencia el nulo peligro que generaba el Eibar, muy pobre durante la primera mitad y dejando reflejado su condición de colista. Se trataba de un rival al que, si le dejabas llegar sobre tu área, podía resultar nocivo, algo que no sucedió antes del primer zarpazo de Soldado.

Alcanzado el minuto 20, el delantero valenciano recibió fuera del área y se sacó un disparo imposible para Dimitrovic. En primera instancia, el colegiado Jaime Latre y su asistente no lo duraron para señalar fuera de juego. Incluso el propio Soldado parecía bastante de acuerdo con la decisión. Sin embargo, la repetición que supervisó Cuadra Fernández desde el VAR mostraba a Arbilla rompiendo la posición ilegal y, tras unos segundos de suspense, el árbitro aragonés señalaba el centro del campo.

El tanto inicial provocó que el Eibar se soltara algo más en ataque y Bryan Gil adquiriera protagonismo. El extremo gaditano metió la puntera en el punto de penalti para rematar una pelota que acabó blocando muy seguro Rui Silva. Previamente, el guardameta luso también se mostró felino en una doble ocasión, aunque la jugada fue anulada por fuera de juego.

Y, antes del descanso, la tranquilidad. El esférico acabó en las botas de Antonio Puertas tras la salida de un córner y el almeriense, desde el vértice del área, sacó un latigazo que tocó lo justo en Atienza para desviar la pelota al fondo de las mallas de Dimitrovic. Segundo gol de Puertas en esta liga y segundo del Granada en una noche donde todo, por fin, parecía indicar que el conjunto rojiblanco vencería al armero en la máxima categoría.

 
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