La Pizarra de Josema
El carnaval del Palacio de los Deportes
Un sábado más vivimos el “querer y no poder” de Coviran Granada en la liga Endesa. El nuevo fichaje no pudo estar en el roster rojinegro “porque necesita un periodo de adaptación y pretemporada” vamos, que no se trata de lo que se denomina ahora en el argot: de rendimiento inmediato. A todas estas, el partido transcurría entre las dudas de Gran Canaria -que venía de ganar en Europa, pero de perder cinco partidos consecutivos en ACB- y las ganas de siempre de Coviran de los primeros cuartos. Pérez asumía el mando anotador con la soltura habitual mientras Alibegovic y Rouselle sacaban a paseo una mejor versión que la mostrada en anteriores choques. Miel sobre ojuelas: equipo deprimido enfrente, algo de optimismo en la grada y mejor versión de algunos “desaparecidos”: el coctel perfecto para ganar. Pero hay cosas que no cambian: la nefasta defensa exterior, la defensa “uno contra uno” sin ayudas que permite la anotación fácil nada mas traspasar esa primera adversidad defensiva, el ataque atascado con carencias tácticas muy evidentes y fácilmente detectables por el técnico rival -léase los últimos partidos de Bozic, cerrado en múltiples dos contra uno o incluso tres contra uno permanentes en el poste bajo.
Lo dicho, el coctel perfecto, pero que acabó “aguándose” por momentos cuando parecía que, por fin, sonaría la flauta tres meses después.
El final del segundo cuarto supuso el último suspiro de un equipo que no da para más -extiéndase el comentario a jugadores y cuerpo técnico- y el comienzo del tercer cuarto evidenció lo que comento: tres faltas del único jugador que aportaba con descaro en ataque -Jassel Pérez- y ¿nadie de los del staff vieron eso? ¿nadie advirtió al técnico? ¿nadie tomó la iniciativa de comentar a Pérez que, como dice el anuncio “dejara la manita relajá”? resultado: en un minuto y cinco segundos, tu factor diferencial al banquillo para no poder volver.
Los veinte minutos restantes fueron el menú de siempre: querer y no poder, acabar echándole la culpa a los árbitros que, si bien no estuvieron bien, no fueron un factor diferencial esta vez. El postre: los últimos 3 minutos de siempre llenos de errores técnicos, tácticos y de falta de lectura desde el banco con un Arturo Ruiz y sus manos en los bolsillos -quizás también pasó frio el sábado en el palacio- en fin…una jornada más y un esperpento menos.
El entrenador del Covirán pide un mayor respeto arbitral y lamenta la falta de rotación con la ausencia del escolta dominicano
El equipo rojinegro mantiene el tipo frente al Gran Canaria, pero pierde capacidad de anotación con la eliminación de Jassel Pérez




