Dos entrenadores, dos historias muy diferentes
La salvación del Granada ha tenido la firma de dos entrenadores, como ya ocurriera el año pasado, actuando cada uno de ellos casi la mitad de la temporada, aunque en este caso, el que comenzó, Anquela, ha ejercido como técnico de la plantilla cuatro partidos más que el que términó, Lucas Alcaraz. La llegada de Lucas supuso, sin duda, una mejora considerable en los números del equipo.
Los números de uno y otro ofrecen diferencias suficientes para comprobar que las cifras obtenidas por Alcaraz garantizaron una permanencia que de otra manera hubiera resultado muy complicada; los 22 puntos obtenidos en los 17 partidos que el granadino dirigió al equipo, contrastan con los 20 puntos que consiguió el jiennense en 21 partidos. Así, mientras que Alcaraz conseguía una media de 1,29 puntos por partido, Anquela no llegaba a una media de 0,95 puntos por choque, lo que, de seguir esta progresión, hubiera significado el descenso de categoría.
Alcaraz no solo consiguió dos puntos más que Anquela en cuatro partidos menos, sino que además ganó uno más, empató uno menos y perdió cuatro menos, haciendo que su equipo consiguiera un gol más y encajara diez menos que en la etapa del ex del Alcorcón. La proyección lineal de los números de Alcaraz durante toda la liga, hubieran dejado al Granada con 44 puntos, mientras que Anquela no hubiera llegado a los 37 que consiguió el Celta para quedarse en primera.
Aunque lejos de Los Cármenes ambos técnicos igualan prácticamente sus estadísticas (sensiblemente mejor para Alcaraz), es en casa donde Lucas consigue mejorar claramente las estadísticas de su antecesor. Desde su llegada, el equipo consiguió 1,56 puntos frente a la media de un punto por partido de Anquela, que solo ganó uno de cada cinco partidos como local. Desde su destitución, el equipo pasó de ganar el 24% de los partidos a hacerlo en el 35% de los enfrentamientos.
En el apartado goleador se repite la tendencia. Desde que aterrizó Alcaraz, el Granada ha marcado una media de 1,12 goles por partido, frente a los 0,86 goles de Anquela, lo que indudablemente ha contribuido al objetivo de la permanencia, unido a la mejora del aspecto defensivo, ya que el equipo pasó de encajar 1,52 goles por partido a recibir 1,29 por encuentro, a pesar de que durante su gestión el equipo cosechó las mayores goleadas.
En cifras absolutas, Anquela obtuvo una diferencia de menos 14 goles, mientras que en la etapa de Alcaraz la plantilla mejoró la eficiencia y consiguió un diferencial de menos 3 goles. El jiennense, actuando como local, durante su mandato encajó un gol más del que marcó su equipo, si bien el granadino invirtió estas cifras, para al final quedarse la diferencia en cero, dado que el equipo encajó y marcó 21 goles en casa, a lo largo de los 19 partidos que jugó como anfitrión.
No obstante, gran parte del éxito de la temporada ha estado cosechado fuera de casa, teniendo en cuenta que, de cada 4 puntos que se lograban como local, se obtenían 3 como visitante. En este apartado, en términos porcentuales, el trabajo de Alcaraz también ha sido mejor que el de su predecesor, aunque este aspecto fuera el más sobresaliente de Anquela, salvando algunas cuestiones como los goles a favor y el porcentaje de puntos ganados. Aún así, la cifra de goles encajado lejos del coliseo nazarí por los pupilos de Alcaraz fue de casi la mitad, lo que habla claramente del refuerzo defensivo que supuso su llegada.
Comparado no solo con Anquela, sino con Fabri y con Resino, Alcaraz es el que lidera las estadísticas globales como preparador, ofreciendo los mejores registros en puntos de media por partido y menor número de goles encajados, siendo superado tan solo por Resino en el apartado de goles a favor.
Para consultar la comparativa de los cuatro entrenadores en Primera División en estas dos últimas temporadas, pichar aquí.
Esta actuación forma parte del plan de ampliación y modernización de 'Los Cármenes'
Sola y Casadesús han realizado una activación diferente a la de sus compañeros antes de integrarse con el grupo




