Una temporada para enmarcar
La entidad rojiblanca consiguió la permanencia con una jornada de antelación, mientras que el filial nazarí certificó su ascenso a Segunda B y las chicas hicieron lo propio alcanzando la Primera División
Tildado de loco o soñador, son los calificativos que hubiese recibido cualquier aficionado rojiblanco que hace cinco años dibujase tal futuro para el Granada. Corría la temporada 2008-09 y el club nazarí comenzaba una nueva temporada en Segunda B, un largo periodo por el desierto que difuminaba en la memoria las etapas doradas del club entre los grandes, pero el guion no iba a tardar en cambiar…
A la temporada siguiente el binomio formado por Pina y Pozzo desembarcaba en el Granada y promesas de un futuro mejor llegaban con ellos. Un futuro que no tardó en llegar, el Granada consiguió de forma consecutiva ascender de Segunda B a Segunda y posteriormente a Primera, un logro al alcance de muy pocos a lo largo de la historia.
Al mismo tiempo que el primer equipo iba creciendo Pina fue dotando a la estructura del club de los mejores mimbres posibles, creando una estructura de cantera a la altura de los equipos punteros.
Los comienzos nunca son fáciles y el Granada sufrió sobremanera para mantener la categoría en su regreso a Primera División. En este segundo año en la élite el equipo tampoco ha encontrado el rumbo correcto y a lo largo de la temporada ha estado coqueteando con el descenso, pero un sprint final sobresaliente, con Lucas Alcaraz a los mandos, ha permitido alcanzar la tranquilidad de la permanencia con una jornada de antelación.
El Granada iniciará su tercera temporada consecutiva en Primera con la máxima ilusión, una vez asentando entre los mejores es hora de seguir creciendo y emular las cotas logradas por el Granada de los años 70, que consiguió mantenerse ocho años en Primera, llegando a terminar un temporada en sexta posición.
El Granada B alcanza el sueño
Al calor de los éxitos del primer equipo el Granada B ha ido creciendo, dando pasos firmes hacia su madurez, algo que al igual que los `mayores´ no ha tardado en lograr.
El conjunto de Joseba Aguado comenzaba la temporada con humildad, sabiendo que el reto de la Tercera División no iba a ser una empresa sencilla de afrontar. El paso de los encuentros fue confirmado al Granada B como un equipo sólido, sin apenas fisuras atrás y con una gran contundencia de cara a gol, lo que le permitió asentarse en la parte alta de la tabla.
Al filial rojiblanco se le escapó la primera plaza, lo que complicaba su camino hasta Segunda B, pero la plantilla nazarí demostró su madurez y consiguió superar tres difíciles rondas de play off para colarse en la categoría de bronce de nuestro fútbol, tan sólo un peldaño por debajo de lo máximo a lo que puede aspirar cualquier filial.
Las chicas de oro
Una muestra más de la madurez que está alcanzando el Granada como club es el nivel exhibido por el conjunto femenino, que por primera vez en la historia ha conseguido alcanzar la Primera División.
El equipo de Toni Moreno ha dominado la temporada de principio a fin, su superioridad ha quedado reflejada en los grandes números obtenidos por las chicas, que han jugado un gran fútbol a lo largo de la temporada.
Los play off se presentaban como el último obstáculo para alcanzar la Primera División, un reto que el equipo femenino del Granada ha superado con determinación e ilusión, dos de las señas de identidad del equipo, con su ascenso el Granada ha puesto el broche de oro a una temporada para enmarcar, que abre un brillante futuro para el club.
Sola y Casadesús han realizado una activación diferente a la de sus compañeros antes de integrarse con el grupo
Los rojiblancos han sabido reaccionar en los momentos más delicados de la temporada




