Deporte adaptado
Audrey Pascual y el gran debate pendiente del deporte español
El foco mediático rara vez se detiene donde debería. En un país con tradición deportiva y una larga lista de reconocimientos, sorprende que nombres como el de Audrey Pascual no formen parte habitual de las quinielas para el Premio Princesa de Asturias de los Deportes. No es una cuestión de cuotas ni de gestos simbólicos, sino de coherencia con los criterios que el propio galardón establece, vinculados a la excelencia, la trayectoria y la proyección internacional.
En los últimos días, su figura ha sumado nuevos reconocimientos institucionales que refuerzan su peso deportivo. El 15 de abril de 2026, la Comunidad de Madrid concedió la Gran Cruz de la Orden del Dos de Mayo, en relación con su rendimiento en los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina 2026, donde firmó una actuación destacada en el esquí alpino adaptado.
En paralelo, el Ayuntamiento de Granada ha impulsado la propuesta para otorgarle la Medalla de Oro al Mérito de la ciudad. La iniciativa, actualmente en tramitación, se fundamenta en los resultados obtenidos en la misma cita paralímpica y en su vínculo con el territorio. El procedimiento deberá ser evaluado por la Comisión de Honores y Distinciones antes de su resolución definitiva.
El reconocimiento también se extiende al entorno deportivo donde se ha desarrollado parte de su carrera. Sierra Nevada ha dado su nombre a la sala de esquí adaptado en Borreguiles, un espacio destinado a la preparación de deportistas con discapacidad. El gesto integra dimensión simbólica y utilidad práctica dentro de la estación.
Desde el ámbito académico, la Universidad de Granada ha aprobado la concesión de la distinción "Estrella de las Nieves", que reconoce su trayectoria deportiva y su relación con el entorno de Sierra Nevada, además de valores asociados a su carrera como la superación, la constancia y la excelencia.
La coincidencia de estos reconocimientos procedentes de distintos ámbitos institucionales dibuja un escenario de consenso en torno a su figura. En paralelo, el Comité Paralímpico Internacional ha venido reclamando una mayor equiparación en la percepción social del deporte paralímpico respecto al olímpico, especialmente en los grandes marcos de reconocimiento.
El contraste se sitúa ahora en el terreno de los grandes galardones deportivos. Cuando administraciones, instituciones académicas y entidades deportivas coinciden en la valoración de una trayectoria, la ausencia en ese nivel de distinciones abre un debate que ya no es individual, sino estructural dentro del sistema de premios.




