Fuera de juego
Tiempo de hechos y no de palabras
El Granada CF no ha podido comenzar peor el año. La derrota en Almería devolvió al equipo a los puestos de descenso y la eliminación en la Copa del Rey a manos del Rayo Vallecano, en Los Cármenes, ha agravado una crisis que ya no se sostiene con excusas. Pacheta repite que el equipo “compite” y que crea más ocasiones que los rivales, pero el fútbol vive de resultados y la clasificación muestra una evidencia brutal: el Granada no gana. Ni convence, ni ilusiona.
Lo más preocupante es que el discurso ha dejado de calar. El técnico insiste en el camino, pero los jugadores parecen atrapados en la falta de confianza, y la afición, la que históricamente ha sostenido al club en los momentos más duros, ha empezado ya a dar la espalda. Los precios fijados por el club para el duelo copero provocaron la peor entrada en Los Cármenes en décadas. Un estadio semivacío que simboliza el divorcio creciente entre la grada y la entidad.
El Granada se hunde lentamente, sin una dirección clara ni en el campo ni en los despachos. El giro de timón tiene que ser inmediato y profundo, porque los mensajes motivacionales y las estadísticas de ocasiones marradas ya no valen. Hace falta liderazgo, autocrítica y decisiones valientes. Lo deportivo no puede seguir separado de lo institucional: si el club no reconecta con su gente y no reacciona en el césped, el 2026 puede convertirse en otro año negro para el granadinismo.
El tiempo de las palabras se ha agotado. Ahora sólo sirven los hechos.


