Pase al Hueco

Bochorno

Santiago Martos  |  27 de septiembre de 2022  |  @Martosms
Santiago Martos (GRJ)
Santiago Martos (GRJ)

Muy mal deben de haber sido las cosas en un partido de fútbol como para que un penaltito en contra, y que casi sentencia una derrota, carezca apenas de importancia y de polémica en los mentideros en la jornada de resaca. Y nunca mejor dicho, porque lo de ayer es de dejar, además, un buen dolor de cabeza.

La alineación del Granada se fraguó en sanar las heridas de los incomparecientes Ricard y Uzuni, a la sazón dos de los jugadores más en forma, con un Rochina y un Víctor Díaz a los que se le presentaba la oportunidad de sentirse de nuevo futbolistas. Callejón retomaba el falso 9 (o verdadero porque uno ya no sabe), y estrenábamos trivote metiendo piernas en un centro del campo que en anteriores envites fue superado siempre, con un Bodiger haciendo de chico para todo y Petrovic y Meseguer en un quiero y no puedo. La defensa aguantó lo que pudo, las bandas no generaron apenas nada y arriba Callejón se volvió a vaciar en su soledad.

El resultado de todo fue otro bochornoso partido a domicilio de patadón y tente tieso, con una posesión de balón ineficaz y otras lindezas varias del juego que hizo sangrar la fresca cicatriz de Éibar. El Granada nunca dio la impresión de poder ganar ese encuentro, y un empate, si acaso el testarazo de Víctor Díaz hubiese entrado, bien podríamos haberlo celebrado casi como un triunfo. La falsa sensación de seguridad con el 0-0 en defensa, la rompió un tal Viera, al que conocemos bien, y del que sabíamos que iba a hacer lo que hizo; sacarse la varita mágica en el primero y provocarnos un penalti en el segundo, haciendo máxima aquella frase del Sabio de Hortaleza de “el fútbol es para listos” y a nosotros dejarnos pasmados con cara de qué ha pasado aquí.

 

Para terminar de echar sal a la herida, y en otro choque donde el banquillo anduvo lento de nuevo, el míster Karanka ve brotes verdes en un auténtico secanal y celebra no haber bajado los brazos como en Éibar y seguir creciendo; ahí lo llevan. Y claro, calentitos tras la sobredosis de cloroformo futbolero al que nos han sometido, se necesita que pasen varios días y una buena ingesta de optimismo, para, al menos, intentar alcanzar una posición que nos permita visualizar lo que, a día de hoy, nadie ve salvo él. Así, no es de extrañar, que ya se pida su cabeza por parte de un sector de la afición. Para el que les escribe y en su humilde opinión, es muy precipitado lanzarse a cuestionar un cambio de timonel en estos momentos pero, qué duda cabe, de seguir así y que esto es fútbol oiga, no se comerá los dulces de navidad en Granada.

No queda otra que seguir creyendo en que la situación se revierta. Valorar, sólo podemos valorar lo que tenemos y hemos hecho, y en base a eso, parece que nos queda mucho que sufrir y de pasarlo mal viendo a nuestro equipo. Por otra parte, echaremos mano de la fe en mejorar. Por poco que sea lo celebraremos y alimentará nuestra esperanza de optar a jugar aunque sea el play-off, de disfrutar viendo a nuestro equipo hacer goles como al comienzo, algo de buen juego, etcétera. Así que, siendo el disgusto general y públicamente notorio, sólo ellos lo pueden arreglar. Nos piden tiempo, paciencia, ilusión, …pero reconózcannos que estas cosas se llevan muy mal si cada jornada es un peregrinaje al Gólgota.

 
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